
La relación especial entre Donald Trump y el Reino Unido atraviesa uno de sus momentos más tensos en años. En una conversación telefónica con el diario británico The Sun, Trump expresó su preocupación ante la posición del Reino Unido, que se ha dejado arrastrar por una deriva ideológica "woke" que lo aleja de su aliado histórico.
Las críticas del presidente estadounidense se producen tras el distanciamiento del primer ministro británico, Keir Starmer, respecto a los recientes ataques contra Irán. Starmer optó por no sumarse directamente a las acciones militares impulsadas por Washington, aunque posteriormente autorizó el uso de bases británicas por parte de la aviación estadounidense con fines defensivos. Una posición que para Trump no fue suficiente.
My update on the situation in the Middle East. pic.twitter.com/DvsOVcTDMy
— Keir Starmer (@Keir_Starmer) March 1, 2026
"Es muy triste ver que la relación obviamente ya no es la que era. Nunca creí que vería esto del Reino Unido, era la relación más sólida de todas", lamentó el presidente, aludiendo al vínculo histórico entre Washington y Londres. Sin embargo, dejó claro que ahora mantiene relaciones más estrechas con otros socios europeos, como Francia y Alemania: "Ya no va a importar, pero (Starmer) debería haber ayudado. Francia ha estado fantástica, todos lo han estado, pero el Reino Unido ha sido tan diferente a los demás" ha expresado.
Más allá del plano militar, Trump volvió a insistir en uno de sus ejes políticos centrales: la inmigración. Según declaró, el Reino Unido "ya no es un país reconocible" y puso como ejemplo los cambios vividos en Londres en los últimos años, "Londres es un lugar muy diferente, con ese alcalde espantoso" aseguraba, confirmando así que el avance de políticas progresistas han transformado profundamente la identidad británica.
Trump concluía su intervención haciendo un llamamiento a Starmer: "Frena la llegada de gentes que vienen de tierras extrañas y que os odian", proclamó. Para Trump, el Reino Unido está corroído por el virus del progresismo: "Lo llamamos la isla woke", expresó, haciendo alusión a una corriente que ha dejado claro que debilita a las naciones occidentales desde dentro y las hace menos firmes frente a amenazas externas.


