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Terremoto político en el Reino Unido: laboristas y conservadores se quedan terceros y cuartos en una encuesta

El sistema bipartidista se resquebraja: Reform UK y verdes suman un 44% de apoyos, superando a los partidos históricos que atraviesan horas bajas.

El sistema bipartidista se resquebraja: Reform UK y verdes suman un 44% de apoyos, superando a los partidos históricos que atraviesan horas bajas.
El primer ministro británico, Keir Stamer, saliendo del 10 de Downing Street. | EFE/EPA/NEIL HALL

La situación política en el Reino Unido podría sufrir un cambio histórico y, hasta ahora, absolutamente impensable: un sondeo difundido este martes confirma el desplome sin precedentes de los dos grandes partidos que han monopolizado el poder en Gran Bretaña durante décadas: laboristas y conservadores quedan relegados a la tercera y cuarta posición en intención de voto, superados por fuerzas hasta hace poco marginales.

La encuesta, elaborada por YouGov y publicada por Sky News y The Times, dibuja un panorama inquietante para el establishment político británico. En cabeza se sitúa el partido de derecha alternativa Reform UK con un 23% de intención de voto, seguido muy de cerca por el Partido Verde de Inglaterra y Gales, que alcanza el 21%.

El dato más significativo no es solo el liderazgo de estas formaciones, sino su tendencia ascendente. Ambas crecen respecto al anterior sondeo de YouGov, pero son los verdes quienes experimentan el mayor impulso, con una subida de cuatro puntos. Mientras tanto, las formaciones tradicionales se hunden: el Partido Conservador y el Laborista empatan en un exiguo 16%, seguidos de cerca por los Liberal Democrats con un 14%.

El estudio, realizado entre 2.073 personas el pasado domingo y lunes, refleja un malestar profundo con las formaciones históricas. Según subraya The Times, laboristas y conservadores apenas suman un 32% de respaldo conjunto, mientras que las alternativas situadas a su derecha e izquierda alcanzan el 44%. La fotografía es inequívoca: el bipartidismo británico atraviesa su momento más delicado en generaciones.

Es cierto que el desgaste del partido en el Gobierno forma parte de la lógica política. Sin embargo, lo que está ocurriendo con el Ejecutivo laborista resulta llamativo por su velocidad e intensidad. Keir Starmer, que llegó al poder hace menos de dos años con una victoria holgada, registra ahora sus peores índices de popularidad. El capital político acumulado tras aquella contundente victoria parece haberse evaporado en tiempo récord.

Aunque las próximas elecciones generales aún quedan lejos, el calendario inmediato no invita al optimismo para los grandes partidos. En mayo se celebrarán comicios municipales en todo el país, además de elecciones autonómicas en Escocia y Gales. Todos los sondeos apuntan a un severo correctivo tanto para el Laborismo como para los conservadores, lo que podría consolidar la actual tendencia.

La paradoja es evidente si se observa la representación parlamentaria actual en la Cámara de los Comunes. Reform UK cuenta apenas con ocho escaños y los verdes con cinco, en una Cámara compuesta por 650 diputados. Frente a ellos, los laboristas disponen de 404 y los conservadores de 116. Sin embargo, la distancia en Westminster contrasta con la nueva correlación de fuerzas que reflejan las encuestas. Hay que recordar que en el Reino Unido cada circunscripción elige a un único diputado, un sistema que penaliza de forma muy dura a los partidos minoritarios.

Si estas cifras se mantienen en el tiempo, el sistema político británico —tradicionalmente presentado como uno de los más estables del mundo— podría enfrentarse a un territorio desconocido. El bipartidismo que ha vertebrado la política del Reino Unido durante décadas empieza a resquebrajarse y, lo que hasta hace poco era impensable, hoy se perfila como una posibilidad real: la ruptura del viejo orden político en favor de nuevas fuerzas que capitalizan el desencanto ciudadano.

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