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Sánchez "abraza" a China y pide que Occidente ceda sus "cuotas de representación"

El presidente del Gobierno profundiza en la brecha con EEUU al invitar a las democracias a perder peso institucional ante el régimen comunista.

Europa Press

Pedro Sánchez ha iniciado este lunes en Pekín su cuarta visita a China en cuatro años. Durante su recorrido ha visitado la Universidad Tsinghua, uno de los centros de formación de las élites del régimen. Allí, ha tenido la ocasión de dar un discurso en el que ha subrayado que "el Gobierno de España y el conjunto de la sociedad española" eligen "abrazar la nueva realidad" en la que China es un actor dominante. "La multipolaridad es la nueva realidad en la que vive el mundo. Debemos asumirla. No podemos cambiarla. Solo podemos elegir entre negarla o abrazarla. Y el Gobierno de España y el conjunto de la sociedad española deciden abrazarla, lo hace desde el realismo, también desde el pragmatismo y desde la responsabilidad", ha afirmado.

El que se ha convertido en el enésimo ejercicio de pleitesía de Pedro Sánchez a la China comunista ahonda aún más en la distancia que dibuja con los principales socios; en concreto, con Estados Unidos. No obstante, Sánchez ha sido más expeditivo aún: "Occidente debe renunciar a parte de sus cuotas de representación" en las instituciones internacionales "en favor de la estabilidad global". Según sus propias palabras, Sánchez sugiere que las potencias occidentales cedan su poder para acomodar el ascenso de Pekín y el llamado 'sur global'.

Acompañado de su esposa, Begoña Gómez, Sánchez ha completado la jornada con una visita a la Academia China de las Ciencias y ha anunciado que este martes se reunirá con el presidente de la República Popular China, Xi Jinping.

En el mismo discurso, Sánchez ha reconocido que el déficit comercial de España con China es "insostenible" a medio y largo plazo. España importó de China bienes por un valor que supera los 40.000 millones de euros; en cambio, sus exportaciones al gigante asiático se sitúan en torno a los 8.000 millones de euros. Y es que la cifra de ese déficit alcanza los 42.278 millones de euros.

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Sin embargo, la receta de Sánchez para abordar ese desequilibrio "insostenible" no pasa por reducir la dependencia de China. En su lugar, ha pedido que China "se abra" para que Europa "no tenga que cerrarse".

El discurso de Sánchez encaja con la narrativa china de un orden mundial multipolar que lamina el peso de Estados Unidos y de la Unión Europea. Es más, su énfasis en ceder "cuotas de representación" suena menos a multilateralismo que a un claro distanciamiento de la Alianza Atlántica.

En un momento de tensión geopolítica, Sánchez opta por el "pragmatismo" con China. Un pragmatismo que, en el fondo, se traduce en un déficit comercial desaforado, mayor dependencia tecnológica y un mensaje de complacencia hacia uno de los actores del tablero geoestratégico cuya visión del mundo y reglas no encajan con la Unión Europea.

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