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Zapatero presume de relación "casi diaria" con Delcy Rodríguez en su regreso a Caracas para apuntalar el teatro chavista

Tras ocultarse por sus cobros de Plus Ultra, el mediador socialista reaparece para legitimar la "ley de Amnistía" del régimen.

José Luis Rodríguez Zapatero llega al evento de Delcy Rodríguez este viernes, en Caracas (Venezuela). | Europa Press

José Luis Rodríguez Zapatero ya está en Caracas. El expresidente del Gobierno ha aterrizado en la capital venezolana para reunirse con Delcy Rodríguez, presidenta encargada del régimen precisamente cuando el chavismo acelera su "ley de amnistía" y busca lavar su imagen tras años de represión, fraude electoral y presos políticos.

Según trasladan desde la oficina del exjefe del Ejecutivo, Zapatero recibió una invitación el pasado 30 de enero para participar en el "Programa para la Paz y Convivencia Democrática", una comisión creada por Rodríguez. El objetivo de este foro, afirman, es "contribuir a los acuerdos necesarios que garanticen la consecución de ese doble propósito" y Zapatero ha sido invitado para que exponga sus "opiniones y experiencias en la promoción del diálogo".

Además, la Embajada de España ha preparado encuentros con dirigentes no chavistas como Henrique Capriles o Enrique Márquez, excandidato presidencial que acaba de salir de las cárceles del régimen tras más de un año detenido.

"Tengo una gran confianza en Delcy Rodríguez"

En declaraciones a los medios de comunicación a su llegada a Caracas, Zapatero ha señalado que ve "el mejor ambiente desde los últimos 10 años" y ha destacado su "relación de largo alcance, casi diaria" con la presidenta encargada. "Tengo una gran confianza en Delcy Rodríguez" ha repetido dos veces el expresidente.

También ha señalado que "en un plazo de un tiempo récord, (Delcy) está dando pasos que están produciendo una nueva manera de respirar en Venezuela, una sociedad, un horizonte, una esperanza... creo que eso es muy importante en muy poco tiempo después de muchos años muy difíciles".

Y, obviando nuevamente todos los años de represión, miseria y violencia del régimen chavista, Zapatero ha pontificado sobre la esperanza y la paz: "La esperanza no es algo que está ahí escrito... la esperanza hay que hacerla, hay que construirla. La paz es la tarea. La reconciliación... Yo siempre he dicho que se aprende mucho del que no piensa como tú incluso el que está enfrentado a ti".

La "ley de amnistía"

El contexto de la visita de Zapatero no es casual. El Parlamento venezolano, dominado por el chavismo, ha dado esta semana el primer paso para aprobar una llamada "ley de amnistía para la convivencia democrática", impulsada por Delcy Rodríguez y aprobada por unanimidad en su primer debate. La norma excluiría delitos graves como crímenes de lesa humanidad, violaciones de derechos humanos o narcotráfico, y llega tras un proceso de excarcelaciones para 383 presos políticos desde enero, aunque aún quedarían casi 700 encarcelados según Foro Penal.

Julio Borges denuncia la "peor cara" de Zapatero: presionó para legitimar a Maduro "por las buenas o por las malas"

Para el régimen, la presencia de Zapatero es un aval político de primer nivel. No es la primera vez. El expresidente socialista ha ejercido durante años como blanqueador internacional del chavismo, legitimando procesos controlados y diálogos a medida o incluso presionando a la oposición, según han denunciado en esRadio Julio Borges, el expresidente de la Asamblea Nacional de Venezuela y exiliado en España.

Zapatero ha permanecido alejado del foco mediático para evitar dar explicaciones sobre las últimas informaciones relativas a los pagos que percibió, al menos 450.000 euros, del asesor de Plus Ultra, Julio Martínez Martínez, en concepto de "consultorías globales" durante un periodo de seis años a través de la sociedad Análisis Relevantes.

Con respecto a la "ley de Amnistía", los diputados opositores han propuesto que el texto establezca garantías para que los presos políticos que sean liberados puedan reincorporarse a la vida pública sin miedo a "represalias". Mientras tanto, partidos históricos como Acción Democrática intentan reorganizarse tras meses de persecución y exilio.

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