
Bashar al Asad, el dictador que ha ejercido el poder Siria durante 24 años tras los 30 en los que lo ejerció su padre, ha llegado este domingo a Moscú, donde Putin le ha concedido a él y su familia el asilo político por "motivos humanitarios".
Al Asad y los suyos han huido la pasada madrugada de Damasco, cuando la alianza de grupos rebeldes liderada por Hayat Tahrir al Sham, un grupo yihadista que es considerado organización terrorista en la mayor parte del mundo, ha empezado a entrar en la capital siria.
Hayat Tahrir al Sham y el resto de grupos rebeldes que les apoyan se han hecho con el poder en Damasco tras una ofensiva relámpago que les ha llevado en menos de dos semanas desde el norte del país a la capital y ante la que el ejército sirio controlado por Al Asad se ha desmoronado como un castillo de naipes.
En las primeras horas tras la huida se había llegado a especular con que el avión en el que viajaban Al Asad y su familia se había estrellado poco después de despegar, pero los rumores han resultado no ser ciertos.
Celebraciones en Damasco
Mientras, las celebraciones entre los combatientes con algunos tiros al aire y grupos de ciudadanos caracterizaron el primer día en Damasco sin la familia Al Asad en el poder tras 53 años. El silencio, no obstante, reinaba en la capital siria tras el toque de queda impuesto por la noche por los insurgentes.
A mediodía, las calles estaban llenas de gente y de combatientes insurgentes que disparaban al aire celebrando la caída de Bachar al Asad. También en la famosa Plaza de los Omeyas había mucha presencia de combatientes, además de muchos ciudadanos que salieron para celebrar, según informa EFE.
