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Daniel Bashandeh: "Lo que está pasando en Irán es un punto de no retorno"

Analizamos lo que está ocurriendo en Irán con Daniel Bashandeh, español e iraní que muestra sus preocupaciones y esperanzas con la revuelta en marcha.

Daniel Bashandeh, analista de Oriente Medio, posa para Libertad Digital. | C.Jordá

De padre iraní y madre española, Daniel Bashandeh es un buen botón de muestra de la gran diáspora persa: hasta cinco millones de personas nacidas en el país o descendientes directos de los nacidos allí y que viven por todo el mundo. Una comunidad que, por lo general, es cultivada e influyente y, sobre todo, que mantiene contactos y una vinculación con su lugar de origen, un compromiso del que él mismo habla: "Me veo en la obligación de dar a conocer, tengo una responsabilidad como todo iraní en esta situación", nos dice, "afortunadamente en España tenemos la libertad y el derecho a ejercer una libre expresión, lo cual ahora mismo en Irán no está garantizado".

Daniel usa esa libertad para colaborar en muchos medios de comunicación, de forma esporádica o habitual, como por ejemplo en el programa Horizonte que dirige y presenta Iker Jiménez.

En medio de las revueltas en Irán que han llevado a millones de personas a las calles y a una represión brutal, Daniel ha tenido la gentileza de visitar las oficinas de Libertad Digital para que podamos hablar con él y tomar el pulso a lo que piensan los iraníes en el exterior y saber más sobre lo que está pasando con el régimen de los ayatolás. Empezamos la entrevista hablando de esos sentimientos de los exiliados.

Pregunta: Daniel ¿cómo os sentís los iraníes en el exterior respecto a lo que está pasando allí?

Respuesta: Cuando uno ve las imágenes, cuando uno ve lo que llega desde Irán, es muy importante que actuemos como un altavoz. Y en esta situación lo primero de todo son las personas. Independientemente del análisis político, hay que dar un paso y hay que reivindicar a las personas y hay que posicionarse. Si uno no se posiciona en esta situación, cuando miles de iraníes lo están haciendo en las calles, jugándoselo todo, entonces no estaríamos ayudando ni estaríamos apoyando. Con lo cual es muy importante que utilicemos nuestra posición, nuestra libertad, sobre todo la libertad para expresarnos.

Yo me siento muy afortunado, como iraní de origen y también como ciudadano español, de ejercer mis derechos, los derechos que ahora mismo no pueden usar los iraníes.

P.: Irán es un país complejo y me gustaría, antes de adentrarnos un poco más en la pura actualidad, hablar de eso y que nos contases cómo es la sociedad iraní, porque mi impresión es que probablemente en España no se entiende muy bien cómo es Irán por dentro.

R.: Hay que dejar claro que en muchos medios de comunicación ha habido una muy mala prensa acerca de lo que es Irán, sobre todo por el régimen, pero la República Islámica no representa al pueblo de Irán, eso es fundamental.

Bashandeh, en las oficinas de Libertad Digital | C.Jordá

Hay que dejar claro también que Irán no es solo un país, es una herencia cultural. La herencia de Persia es muy importante, no solo en el desarrollo político y religioso, también del propio Islam. Más allá de lo que cada uno piensa, Irán, ante todo, es cultura, es civilización, y ahora mismo estamos viendo una reivindicación de esta herencia persa, porque no olvidemos que esta República Islámica ha instrumentalizado el Islam político para apartar o dejar de lado toda esta herencia que ahora mismo se viene reivindicando. Y yo creo que eso es un punto de unidad.

El iraní es un pueblo abierto, pese a todas las restricciones que tiene por parte del régimen, pero también las que impone Occidente con las sanciones internacionales. Occidente tiene aquí también una gran responsabilidad: la gente realmente sufre las consecuencias de las sanciones, mientras los dirigentes no, ellos se hacen cada vez más ricos.

P.: ¿Es un país también con un nivel de educación más alto que los de su entorno?

R.: Sí. Irán es un país altamente educado. Tiene una sociedad civil potente, pese a todas esas restricciones. Es una sociedad preparada y joven que demanda un cambio, que demanda dar ese salto.

P.: Dices una sociedad que quiere un cambio, que quiere dar un salto. ¿Hacia dónde? ¿Qué es lo que quiere el pueblo de Irán?

R.: Básicamente la mayoría de la población iraní demanda un cambio hacia la libertad, hacia más oportunidades, tanto en el plano económico como político. Esta República Islámica gobierna para una minoría, nunca lo ha hecho para la mayoría, nunca ha centrado su atención al bienestar del pueblo. Ha priorizado la ideología por encima de la gestión, por encima del desarrollo económico y político.

Todo ha sido geopolítica, han intentado exportar la revolución islámica a través del eje de resistencia, con Hezbolá, Hamás y en su momento con Siria. Pero tras los últimos ataques de Israel y Estados Unidos, hemos visto que ese eje de resistencia ha quedado muy debilitado. Y todo ese poder que Irán exportaba, que la República Islámica intentaba consolidar en la región, ha ido en detrimento de la población iraní.

Pero pese a las sanciones el pueblo iraní está preparado, pese al régimen en el que viven los iraníes han conseguido mantenerse en pie y lo que está ocurriendo ahora mismo en Irán es una reivindicación de la dignidad.

P.: En los análisis que se oyen aquí en España la situación económica o la devaluación de la moneda es realmente lo único que se cita como motivo para estas revueltas. ¿Tú crees que esto es así?

R.: La economía juega un papel fundamental. Irán está en una situación de desesperación económica. Hay una alta tasa de inflación, la moneda iraní no vale prácticamente nada. Pero dejarlo todo en lo que es el tema económico sería un error.

Hay una mayoría que no se siente representada en el actual sistema y reivindica un cambio radical. La cuestión es política, es cultural y es generacional: Irán tiene una generación postrevolucionaria muy importante en su sociedad que no se identifica con los valores revolucionarios, con un islam político, que apela a una iranidad, a valores democráticos, valores totalmente opuestos a la república islámica.

Por eso dejarlo todo en el plano económico sería un error. Aquí hay una cuestión de fondo y es que los iraníes se han dado cuenta de que en la república islámica, tal y como está constituida, no hay posibilidad de reforma política. Sobre todo mientras el ayatolá Jamenei permanezca en el poder, porque ha creado una arquitectura política para consolidar su poder y controla el aparato militar –a través de la Guardia Revolucionaria– y controla los recursos económicos.

P.: ¿Cómo es esa estructura de poder?

La lógica que ha seguido el líder supremo es la de la supervivencia política. Aquí hay una cuestión fundamental, y es que a diferencia de otros sistemas políticos en la región, como lo que hemos visto en la Primavera Árabe, en Irán hay un sector de guardianes de la revolución islámica – los miembros de la Guardia Revolucionaria– que obedecen a un ideal revolucionario y lo defienden como sea. Lo estamos viendo ahora mismo.

Y cuando se sienten amenazados, ahora por las manifestaciones, utilizan muy bien la confrontación y la amenaza externa para seguir cohesionados y mantenerse en el poder.

Se está especulando mucho sobre un posible ataque de Estados Unidos, que yo creo que Donald Trump está calculando, él ya ha puesto una línea roja, que es la represión, y veremos a ver si finalmente lo hace o no. Pero claro, en un escenario de confrontación en el que el régimen tiende a cohesionarse.

Eso es lo que hizo durante la guerra de los 12 días, porque Israel ha podido acabar con líderes políticos y militares, pero esa cohesión se ha mantenido. Por eso una de las claves de la situación actual pasa por saber hasta qué punto esta cohesión va a estar garantizada.

Respecto a esto, es interesante que en otras ocasiones Jamenei no salía a hablar directamente durante las revueltas: lo vimos con las manifestaciones por Mahsa Amini, cuando no apareció hasta mucho más tarde, o durante la guerra con Israel, en la que tampoco dio un discurso público en el acto. Sin embargo, ahora sí que ha dado un paso al frente, porque es consciente de la vulnerabilidad que vive el régimen y necesita mandar un mensaje de cohesión.

P.: ¿Es posible que las protestas acaben con el régimen? ¿Y probable?

R.: Evidentemente. Lo que ha ocurrido en estas semanas más que un punto de inflexión es un punto de no retorno.

La República Islámica no puede ser un representante legítimo del pueblo iraní si necesita usar esta fuerza represiva. Yo diría que es un punto de no retorno, la brecha entre población y régimen es enorme. Creo que más que por una intervención, más que por las dinámicas internacionales que es cierto que pueden influir de una manera directa, es la propia población de Irán la que ya ha rechazado este régimen, ha dicho basta.

Así que es lógico preguntarse si el régimen está en las últimas, pero al final, como comentaba, todo depende de la cohesión, aunque vemos que es una minoría cada vez más pequeña, cada vez son menos.

Eso sí, si uno ve la última revolución en la que el Sha salió, algo ha aprendido Jamenei: que si ofrece reformas o si hace alguna apertura y, sobre todo, si muestra debilidad su poder peligra. Por eso no va a hacer nada de eso, yo creo que se mantendrá en el poder hasta las últimas y esa es la lógica que se sigue ahora mismo, porque no olvidemos que dentro del propio sistema político actual no hay una figura más allá del líder supremo.

También dentro del propio régimen hay dudas y es seguro que antes o después habrá un problema de sucesión, pero cuando una mayoría social ya ha dicho basta y ha visto que no hay posibilidad de reforma política, es muy probable que al final este sistema político no pueda avanzar simplemente por cómo está constituido.

Bashandeh, durante la entrevista | C.Jordá

P.: Hablando de esta intervención que has mencionado de Estados Unidos, se comenta también la de Israel, que me parece un poco más difícil. ¿Cómo crees que podría ser y qué efectos podría tener?

R.: Esa es la gran duda que tenemos y lo que realmente se estará planteando el presidente Trump. Si hasta ahora no ha tomado una decisión concreta es porque es una operación arriesgada, incierta. Precedentes como el de Maduro o las últimas operaciones que llevó a cabo Israel se llevaron a cabo con una planificación de mucho tiempo, con mucho estudio, y con mucho secretismo.

Lo que está claro es que si se van a limitar solo a eliminar liderazgos políticos es muy probable que el régimen se mantenga, porque ha demostrado que si está cohesionado y ejerce la represión es capaz de mantenerse en pie.

P.: Te quería preguntar por qué líderes ves en la oposición y cuál podría ser el escenario si finalmente el régimen cayese. Para mí está siendo una sorpresa en todo esto el papel del hijo del Sha, no sé si es tu caso también. ¿Cuál es tu visión sobre esa figura o sobre otras posibles figuras que pudiesen ser una alternativa?

Pues la República Islámica se ha preocupado de que no haya una alternativa a su poder, de que no haya una oposición organizada. Ahora mismo no hay una figura clave. Cuando uno habla del monarca, uno también tiene que pensar que es verdad que por primera vez se escuchan cánticos a favor del monarca en las calles de Irán, está habiendo un cambio muy importante.

Quién es Reza Pahlavi, el heredero del sha de Persia que se postula como alternativa al régimen de Irán

El caso es que como no hay una oposición organizada en Irán, se tiende a potenciar las personalidades, las figuras, y el único que ahora mismo tiene una exposición mediática es el hijo del Sha. Y también tiene importancia lo que representa la monarquía en Irán, él se está presentando así y muchos pueden verle como una figura de unidad y además representa todo un rechazo frontal a la República Islámica. Las claves para ver si tiene una oportunidad va a estar en los apoyos internacionales y en si él abre algún tipo de canal con figuras de dentro del sistema político. Y, sobre todo, si en algún momento contará con alguna lealtad de las Fuerzas Armadas.

P.: Tocas un tema que es interesante y del que también se habla poco aquí en España: son esos distintos papeles que tienen las Fuerzas Armadas y la Guardia Revolucionaria. Y yo quería preguntarte si esa diferencia, esos dos ejércitos prácticamente independientes que existen en Irán, pueden ser uno de los factores que lleven al país en lugar de a este buen final del que estamos hablando, a otro final que sería terrible, una guerra civil. ¿Crees que hay alguna posibilidad?

R.: Sí, hay riesgo de que haya un conflicto interno. Porque lo que estamos viendo es que las manifestaciones cada vez son más violentas, se ha roto la barrera del miedo y hay un pulso social entre el régimen y la población. Y como no hay un canal ni se ha abierto puerta alguna, ni se está preparando ninguna cesión por parte del régimen, ese pulso va a continuar.

Sin embargo, hay mucha unidad entre la población, la gente es consciente, ha aprendido de los errores pasados y hay mucha unidad, a pesar de que el régimen nunca ha promovido la reconciliación entre iraníes. La revolución fue muy traumática, empezó siendo una revolución democrática que aspiraba a tener libertad y democracia y fue secuestrada por el Islam político. Por eso el régimen ha intentado dividir a la población, marcar quién es un buen iraní y quién no.

P.: La última pregunta. Eres iraní, pero también eres español, y vives aquí, y vives en Europa. ¿Crees que tu gobierno, en este caso el español, está haciendo algo por este tema? ¿Y la Unión Europea?

La población iraní tiene en alta estima al pueblo español, para ellos España es un país histórico, tenemos muchas cosas en común en lo cultural, son culturas muy parecidas. Cuando uno crece en un ambiente tan rico, cuando uno se relaciona en estos ámbitos, uno ve que la sociedad iraní y la sociedad española se entienden muy bien.

Respecto a lo que me preguntas, siempre se puede hacer más en política y también la Unión Europea puede hacer más, obviamente. El gran problema que tiene la política española es que intenta ver la política en Irán bajo el eje partidista, lo que el pueblo iraní se está jugando no es una cuestión ni de izquierdas ni de derechas, es una cuestión de dignidad y de humanidad.

Yo creo que la población española es consciente de ello y que el gobierno de España, al igual que la Unión Europea, tendrían que estar siempre del lado del pueblo iraní, sin ninguna fisura y sin ninguna duda.

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