
Después de los crímenes atroces de Ruanda y Srebrenica de los años 90, la comunidad internacional, sea eso lo que sea, quiso asegurarse de que nunca más fracasase a la hora de detener masacres que un Estado cometiese contra su propio pueblo.
Por ello en la Cumbre Mundial de 2005 se adoptó un compromiso global por todos los Estados miembros de las Naciones Unidas conocido como Responsabilidad de Proteger, R2P por sus siglas en inglés (Responsibility to Protect).
Según el R2P, cada país tiene la obligación de proteger a su propia población de cuatro crímenes específicos: genocidio, crímenes de guerra, limpieza étnica y crímenes de lesa humanidad, mientras que la comunidad internacional debe realizar tareas de prevención, es decir, ayudar a los Estados a cumplir con esa protección antes de que estalle una crisis.
Ahora bien, si un Estado falla manifiestamente en proteger a su población, la comunidad internacional debe actuar de forma colectiva, oportuna y decisiva a través del Consejo de Seguridad de la ONU.
Soberanía de los Estados
Este acuerdo toca claramente el tema de la soberanía de los Estados en su definición "tradicional", que significaba un escudo infranqueable. Después de 2005, la soberanía se entiende también como una responsabilidad: si un gobierno masacra a su gente, pierde de forma temporal el privilegio de no intervención.
La Responsabilidad de Proteger no es un tratado legal vinculante por sí mismo, pero es una norma política y ética de alcance global que desde Europa, y más concretamente desde España, parecen olvidar con mucha facilidad.
Pero aunque el R2P no es un tratado legal, su fuerza legal radica en que se apoya en leyes existentes: el Derecho Internacional Humanitario, la Convención contra el Genocidio de 1948 y el Estatuto de Roma, que define los crímenes de lesa humanidad.
Guerra de Irán
A propósito de la guerra de Irán, que se inició con la intervención de Israel y EEUU el pasado 28 de febrero, se han alzado voces apelando a que la misma va en contra de la legalidad internacional. Sin embargo son también muchas las voces que señalan que cuando un gobierno, en este caso la teocracia de los ayatolas, ha masacrado a sus ciudadanos —como lo ha hecho durante casi cinco décadas el de Irán, la más reciente en diciembre de 2025 y enero de 2026—, ese país ha perdido el escudo que le defendía de una intervención internacional.
Y muchas de esas voces vienen precisamente de activistas iraníes en el exilio que han apelado al acuerdo Responsabilidad de Proteger de 2005. Así lo hizo este lunes en una entrevista en Onda Cero Nilufar Saberi, cuando le recordaban que el ataque a Irán era una violación de la legalidad internacional y le preguntaban que qué creía que debería hacer la Unión Europea. Saberi no dudó en su respuesta: "Haber cumplido el acuerdo de la ONU de 2005 —el R2P— que tienen firmado, que se trata que cuando un gobierno masacra a su propio pueblo [deben] acudir en rescate de ese pueblo desarmado, indefenso y pacífico". En opinión de Saberi, en la Unión Europea han defendido al régimen iraní de manera camuflada, "porque les da vergüenza hacerlo abiertamente" y "tendrán que responder ante la historia".
Un caso de libro, según expertos de la ONU
Pero más allá de lo que pueda opinar una activista iraní, el baño de sangre que el régimen iraní entre diciembre de 2025 y enero de 2026 ha sido descrito por organismos como Amnistía Internacional y expertos de la ONU como una de las represiones más sangrientas en la historia moderna del país, con cifras de víctimas que llegarían hasta las 36.000 personas según algunas fuentes y más de 42.000 detenidos.
Entre los expertos de la ONU que se han manifestado con dureza sobre la masacre de los ayatolas de enero de 2026, se encuentra la relatora especial Mai Sato —que, basándose en informes de hospitales, situó la masacre como la más sangrienta del Estado iraní contra su población en la era moderna—; Volker Türk, Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos —que describió la respuesta del régimen como una "represión brutal" y habló de la utilización de armamento militar contra civiles desarmados y del uso de francotiradores en azoteas y ametralladoras pesadas contra multitudes, algo injustificable bajo el derecho internacional—; la Misión Internacional Independiente de Investigación, creada específicamente por la ONU para investigar los crímenes en Irán, que calificó la situación como la "represión más letal del Gobierno de Irán contra su pueblo desde la Revolución de 1979" y destacó el apagón informativo con el corte total de internet desde el 8 de enero como forma de ocultar la masacre...
Técnicamente, sería sin duda un caso de libro en el que sería aplicable el acuerdo de la ONU de 2005, pues entraría en la categoría de crímenes de lesa humanidad por la escala de la masacre, el uso sistemático de fuego real desde azoteas, el apagón de internet para ocultar crímenes y los ataques a hospitales. En definitiva, un ataque generalizado y sistemático contra la población civil perpetrado por el propio Estado que debe protegerla y que falla en su responsabilidad de hacerlo. Todo ello documentado, además, por expertos de las propias Naciones Unidas, un organismo al que tanto apelan los que se agarran ahora con fuerza a la legalidad internacional.
Esto abriría la vía de la intervención internacional, según el R2P. La pregunta es por qué no actúa esa misma ONU que tan bien documenta los crímenes de lesa humanidad contra la población civil iraní.
La realidad política
El problema es que, aunque el marco legal parece claro, choca con la realidad política, que es el veto en el Consejo de Seguridad de la ONU de Rusia y China, miembros permanentes que mantienen tradicionalmente una postura de "no injerencia" en asuntos internos. Por ello es casi imposible que permitan una resolución que autorice el uso de la fuerza contra el régimen iraní. Ni ahora ni nunca.
La Responsabilidad de Proteger no pasará nunca de la mera condena moral, por más que su fuerza legal se apoye en el Derecho Internacional Humanitario, la Convención contra el Genocidio de 1948 y el Estatuto de Roma, que define los crímenes de lesa humanidad, y por más que masacren al pueblo iraní. Esta es la cruda realidad.
