Eso de que las universidades tienen que adaptarse "a las necesidades del consumidor" es muy propio de un liberal radical como Rallo, que si de él dependiera condenaría a la desaparición a disciplinas como la Filosofía o la Filología clásica sin pestañear.
Qué futuro idílico nos pinta usted, señor Rallo, lleno de licenciados en empresariales y en carreras pensadas para las necesidades de las empresas y no para algo tan inútil como el "avance en abstracto de la ciencia".
Lo que propone es que todas las ciencias "inútiles" desaparezcan o sólo las estudien los ricos, los que puedan permitirse estudiar algo que no sea "demandado" en el mercado. Los pobres, a estudiar lo que los consumidores demanden, nada de elegir por "gusto personal" (¡qué atrevimiento!).
Si su modelo es el de las universidades privadas que hay en España, desde luego, ya sabemos lo que implica: centros que no pierden el tiempo en eso del "avance abstracto de la ciencia" y que son poco más que una continuación de los institutos, centros en los que la variedad de las titulaciones es mínima: económicas, empresariales, derecho y poco más. Las pocas ingenierías que se dan son manifiestamente peores que las de las universidades públicas, porque en las privadas sencillamente no se investiga (¡qué pérdida de tiempo!, ¡qué poco rentable!). Y quien no investiga no puede enseñar, así de simple.
Que Rallo desprecia la investigación es evidente, para ser profesor universitario desde luego no publica mucho: le he buscado en Google Académico y nada; tampoco en Dialnet, donde sale casi cualquier cosa que publique un español (en revista científica, LD no cuenta).
No soy creyente, pero Rallo debería revisar el discurso del Papa en El Escorial, a lo mejor apredería algo sobre para qué debería ser la Universidad: para buscar el conocimiento y la verdad.
¿Cuántas pruebas habrá que poner encima de la mesa para que nos demos cuenta de que el Estado no ha garantizado ni garantiza ni garantizará la excelencia en el Templo del Saber que tiene que ser una Universidad? ¿Cuántas, Dios mío? ¿Pero no vemos una Europa culturalmente muerta en gran parte debido a una Universidad abotargada por un estricto control y dependencia políticos? ¿No son con mucho las más excelentes las Universidades privadas de USA? ¿No son ellas y fundaciones privadas las que mantienen el mayor nivel científico del mundo? ¿No vemos los resultados de la politización de la enseñanza en España? ¿Hubiera sido posible su ruina por dicha politización sin una estatalización previa? ¿Quién ha permitido que una minoría con ideas mesiánicas, totalitarias y trasnochadas se haya hecho con el poder en la Universidad española si no es su titularidad pública: “El dinero público no es de nadie” (Pixie dixit)?
Para los talibanes: estar, como lo estoy, en posesión de un Grado por una Facultad de una Universidad de España y pública porque no había otra donde estudiar ¿me impide de todo punto ser partidario de la Universidad privada -porque lo de la autonomía de la pública a estas alturas, miren Vds., no me lo creo- excelente y a la vez práctica que expida títulos que valgan para algo? ¿Ah, no? ¡Cuánto liberticida! ¡Qué aburrimiento! El liberalismo que no es nada doctrinario, busca soluciones que respeten la libertad con amplitud de miras en una sociedad abierta. A ver ¿alguna prueba de que la pública funciona, de que no nos ha conducido a un desastre educativo, que se pueda poner sobre el tapete?
Después de mil veces pensar en la solución para este auténtico drama social que es la quiebra de la Educación en España -y su correlato individual: es el arma para preservar la libertad- honestamente llegué a la conclusión de que era la privatización. Por fin lo veo negro sobre blanco de la mano del Sr. Rallo. No estaba loco. O por lo menos no era solamente yo el chiflado. Sinceramente: no atisbo otra solución que pueda funcionar y enderece el actual panorama educativo.
P.D. A los con conciencia social excesivamente escrupulosa, redentores del proletariado y demás igualitaristas partidarios de la intervención: para los no pudientes existen becas, créditos, fundaciones y el interés del propio centro de enseñanza en mantener su prestigio dando cabida a los mejores.
Bacin, un último comentario. Decías que Huerta de Soto o Rallo son incoherentes -entiendo que es lo que quieres decir- por estar ligados a la universidad pública. En el anarcocapitalismo hay siempre una discusión que suele acabar regular. Se trata de si se debe rechazar el Estado o si cualquier paso en la dirección correcta -menos Estado- es bueno. Interpreto que Huerta de Soto o Rallo han tomado el camino pragmático. Ron Paul, candidato a la presidencia de USA también ha tomado ese camino. Es una discusión que se sale del tema. Mi respuesta es un rotundísimo "no lo sé". ¿Deberíamos los que creemos en menos Estado emigrar a Singapur? No dejaría de ser un precio personal demasiado elevado.
A Bacin. Me encantaría que las universidades fueran templos del conocimiento. Simplemente, creo que no es ético que quienes queramos que sea así forcemos a los demás a pagarlo. Si dejas que fluya la financiación hacia donde cada cual quiera hacerlo, simplemente no sabemos cuál sería el resultado. No comparto algunos aspectos básicos del liberalismo, pero evidentemente frente al actual intervencionismo lo apoyo. Una característica del liberalismo es que no tiene la arrogancia de pensar en cuál sería el resultado, sino que ese resultado provendrá de lo que dispongan libremente los individuos y los grupos que libremente formen. No sé si con la ausencia del Estado en la universidad se llegaría a una versión más utilitarista -no hace falta que el pan sea bonito, basta con que alimente bien- o a una más idealista. Dependerá probablemente de los patrocinios que reciba. Si tú crees que eso derivaría hacia la necesidad de la excelencia, fantástico, personalmente lo celebraría, pero si no fuera así, lo que no sería razonable es que los impuestos paguen una visión de la universidad mantenida por un "consejo de sabios" o por la irracionalidad que las mayorías suelen tener cuando no les cuesta esfuerzo alguno el voto.
El término “Universidad” no tiene en absoluto nada que ver con reconocimiento universal ni título pontificio o real que valga; se refiere al conjunto de estudios reunidos en un mismo organismo docente. A partir de la Baja Edad Media las órdenes mendicantes –franciscanos y dominicos- y asimiladas – carmelitas, agustinos, trinitarios, mercedarios, etc.- tenían los denominados Colegios –bien en las dependencias del convento, bien en edificio independiente- que eran Estudios con diferentes Cátedras donde se leían algunas materias referentes a las Facultades, sobre todo en Teología y Cánones (Derecho canónico) que fueron las primeras. Por patrocinio regio se crearon Estudios Generales (verbigracia: Fernando III El Santo los de Valladolid que devinieron en Universidad de Salamanca) donde se impartían todas las materias en sus respectivas Cátedras de todas las Facultades en las que se podía obtener Grado de Licenciado o Doctor (Teología, Cánones y ,también, Derecho y Medicina) en la totalidad de Colegios que componían dichos Estudios con sus catedráticos, lectores y alumnos. Porque comprendían todo se denominaban Universidad de Estudios o Estudios Generales y, posteriormente, sólo Universidad. En aquellos tiempos existían otras universidades no relacionadas con la docencia, especies de los hoy denominados colegios profesionales. Por ejemplo, en la Sevilla Imperial la Universidad de Beneficiados (clérigos beneficiados de las diferentes parroquias con o sin cura de almas) y la famosa Universidad de Mareantes (que agrupaba a gente de la Mar).
Por cierto, los Estudios Generales (Universidades) eran dotados de patrimonio (bienes inmuebles urbanos o rústicos, rentas) del que debían subsistir, manteniéndolo y acrecentándolo (mediante fundaciones y donaciones) pero sin tocar un maravedí del Fisco. ¡Igual que ahora!
HoPin, si la Universidad no puede ser, también, un templo del conocimiento, me permito hacerle dos preguntas:
1. ¿debe existir algún tipo de institución, incluso privada, que vele por la conservación, difusión y acrecentamiento del conocimiento? Si no es la universidad, entonces ¿cuál?
2. ¿cómo será posible formar buenos profesionales si quienes les tendrán que enseñar no han tenido acceso al conocimiento de disciplinas teóricas teóricamente inútiles? Alguien apuntaba más abajo que las universidades privadas con más prestigio lo tienen porque buscan la excelencia (en la formación y, por supuesto, en la investigación). Ese hecho es abiertamente contradictorio con su tesis.
Para terminar, una consideración breve, también en forma de dos preguntas: don Juan Ramón Rallo es doctor en economía. ¿Por una universidad privada o por una pública? El principal teórico del anarcocapitalismo en España, Huerta de Soto, ¿dónde es catedrático? ¿en una universidad pública o en una privada? Una cosa es predicar y otra dar trigo.
No hay nada más peligroso que una idea radical y sus defensores, sea la idea comunista, socialistas, fascista o liberal.
La teoría liberal en sí misma es interesante, pero no tiene por qué ser aplicable de forma absoluta a todos los estratos de la realidad.
La universidad no es sólo (o no puede serlo) un centro de Formación Profesional. Pero cierto es que la universidad, tal como está montada hoy día, no tiene mucho sentido. Necesitaría una reorganización absoluta de sus estructuras para empezar a ser eficiente en distintos aspectos.
Celebro que Rallo haya sacado el tema. No soy profesor universitario, más bien vivo de sus fallos. Por otro lado, he estudiado en una universidad pública de las de menos prestigio, en una universidad británica de mitad del pelotón hacia arriba y en una de las instituciones que aparece repetidamente en los top-10 de las business schools del mundo. Todo ello me ha permitido comparar y la conclusión a la que llego es la misma que Rallo. No comparto el aspecto tan utilitarista que le da al artículo, pero al fin y al cabo, si alguien quiere que la universidad sea un templo del conocimiento, que lo pague, pero que no le haga pagar al que meramente quiere una universidad que le forme para poder tener un buen trabajo. La universidad debe ser lo que sus clientes y sus patrocinadores quieran que sea, no lo que un grupo de sabios -y hace tiempo que ya quedan pocos sabios en los gobiernos- decida.
Escribiré en párrafos de una línea, porque si son más de diez a Loboe le parece censurable, como si quien escribe pretendiera con ello mostrar su suficiencia literaria:
- Las universidades existen desde hace algo menos de 1.000 años.
- Cuando nacieron los estudios generales, algunos eran públicos y otros privados.
- Los estudios generales se convirtieron en universidades gracias a su reconocimiento universal.
- El reconocimiento universal lo concedía el título pontificio, dado en una bula por el papa de turno.
- Pero también debía estar reconocida por la corona, de modo que las universidades se titulaban "reales y pontificias".
- La universidad, en su origen, tenía dos objetivos: formar los cuadros de la administración pública y servir a la reforma moral del clero.
- El segundo, claro está, no tiene nada que ver con criterios de mercado.
- Pero en ese contexto: escuela de Salamanca (creo que alguno era clérigo, un tal Mariana, por ejemplo)
- El modelo universitario clásico entró en crisis, fundamentalmente, por la endogamia colegial, que lo corrompe.
- Los colegios universitarios eran, todos, instituciones de titularidad privada.
Conclusión: ¿qué diferencia existe entre un antiliberal y un liberal dogmático? A mi modo de ver, ninguna. Son igualmente dañinos para la libertad de opinión de los demás.

Egregio Fadrique, las universidades modernas nacieron cuando los estudios generales se convirtieron en enseñanzas reconocidas universalmente. Y de ahí su nombre. Y la única autoridad con jurisdicción universal era el papa. Aunque a usted no le guste, qué le vamos a hacer, es así. Las universidades, para convertirse en tales, necesitaban licencia regia y papal. Incluso la de Valencia, distinta a la norma de las castellanas, aunque no dejó de llamarse "Estudi General", no pudo ejercer hasta recibir una bula del papa Alejandro VI en 1501. Por no hablar de Alcalá. Se ha olvidado también mencionar las escuelas catedralicias, que son anteriores a las conventuales (convendría aclarar la distinción entre las cátedras en conventos y las escuelas de novicios, que son cosas distintas, pero tampoco hace falta ponerse exquisitos). También de ahí el nombre de las cátedras: como la del obispo, desde donde enseña. En todo caso, me alegro de que, cuestiones etimológicas aparte que no tienen la mayor importancia, haya abundado en una línea de mi comentario anterior: muchas de las instituciones universitarias del pasado eran privadas. Y no por eso, añado yo, dejaron de fracasar, que era el sentido que pretendía anteriormente, y que, compruebo, no he sabido explicar.