
No hay independencia. Ni real ni formal ni aparente. Se puede decir, como señalaron nuestros expertos la semana pasada que el Banco de España ha caído. Una nueva institución que coloniza el partido socialista. Y lo hace con una puerta giratoria, ya por extendida, no menos sorprendente: la de usar a un ministro del Gobierno para uno de los puestos más importantes desde el punto de vista económico, y cuyo prestigio había sido capaza de recuperar el anterior inquilino de la institución, Hernández de Cos.
El informe anual correspondiente a 2024 desató la tormenta de la que tuvimos noticia la semana pasada: después de analizar un informe con poco picante y extraordinariamente anodino para lo que la institución nos tiene acostumbrados, conocimos la dimisión del jefe de economía del Banco de España, por diferencias de criterio con el nuevo Gobernador, quien había mutilado su informe convenientemente, eliminando, entre otras cosas, unas reflexiones importantes sobre el sistema de pensiones en España, ese cuya última reforma diseñó el propio Escrivá. Tampoco profundizó en asuntos como la reducción de la jornada laboral o las nuevas subidas del salario mínimo.
La salida de Ángel Gavilán, por el encontronazo con Escrivá, sólo fue la gota que colmó el baso. Según algunas fuentes Gavilán, muy ortodoxo en su forma de trabajar según cuentan quienes le conocen, tuvo que tragar carros y carretas con Escrivá. Pero la salida del Director General de Economía, es la tercera dimisión de un alto cargo desde que llegó José Luis Escrivá.
No sólo eso. Ayer por la noche conocíamos que el exministro y actual Gobernador también ha cambiado el puesto del segundo de Ángel Gavilán, que hasta ahora ostentaba el cargo de Director General Adjunto de Economía, Carlos Thomas. Escrivá lo ha colocado en la dirección general de Estabilidad Financiera, un área donde los informes se centran en analizar temáticas relacionadas con las entidades financieras o la macroeconomía, por lo que está menos relacionada con la acción del Gobierno de turno.
El cargo de Director General de Economía lo ocupará Galo Nuño. Esta remodelación interna de calado se corresponde con el Plan estratégico de Escrivá hasta 2030, con el que quiere cambiar la dinámica del Banco de España como un calcetín. Otro de los cambios que quiere hacer es mandar a la mitad de la plantilla (de unos 200 trabajadores del servicio de estudios) a Barcelona y hacer un museo en el espacio que quede libre.
La estructura de Economía ha ido menguando en efectivos desde la llegada de Escrivá al palacio situado en Cibeles. Tras acceder al puesto directamente desde el Consejo de Ministros, el gobernador ya aplicó recortes en tareas de estadística y difusión de la información económica, que se trasladaron a la dirección general de Relaciones Institucionales y Estrategia
Esta última está pilotada por la directora general Eva Valle, ex jefa de la Oficina Económica de Moncloa bajo la presidencia de Mariano Rajoy. A ella le atribuyen una influencia cada vez mayor en Alcalá 48 junto a la directora general de Estrategia, Personas y Datos, Mayte Ledo, ex secretaria de Estado con Escrivá como ministro. Ambas han sido nombradas ya bajo el mandato de Escrivá.

