
Este fin de semana, EEUU ha atacado varios objetivos estratégicos en Irán con el fin de evitar que el régimen de los ayatolás logre desarrollar el arma nuclear, lo cual supondría un elemento desestabilizador para la seguridad en Oriente Medio. En respuesta a estas acciones, que se suman a las llevadas a cabo por Israel la semana pasada, el Parlamento iraní ha pedido este domingo el cierre del estrecho de Ormuz, una decisión que debe ser aprobada por el Consejo Supremo de Seguridad Nacional.
Así las cosas, el mundo mira ahora con preocupación, una vez más, al posible estrangulamiento de la oferta de crudo que conllevaría el cierre del Estrecho después de que durante años el régimen iraní ha amenazado en varias ocasiones a Israel y a EEUU con el cierre del Estrecho para bloquear el tráfico marítimo de crudo y gas. Por ello, resulta especialmente interesante acercarse a la realidad de este enclave geográfico que canaliza buena parte del comercio internacional de crudo y gas.
Enclave estratégico
El Estrecho de Ormuz es uno de los enclaves estratégicos más importantes a nivel geopolítico, dado que a través del mismo se transporta cerca del 20% del petróleo y el 30% del gas que se transporta por mar a nivel mundial. De este modo, ubicado entre el Golfo Pérsico y el Golfo de Omán, cada día transitan por él unos 13 buques cisterna, que transportan más de 15 millones de barriles de petróleo.
Al mismo tiempo, cabe señalar que Irán es uno de los productores de petróleo más importantes del mundo, puesto que es responsable del bombeo de 3,3 millones de barriles diarios de crudo y de un nivel de exportaciones cercanas a los 1,7 millones. Por lo tanto, es evidente que un cierre del estrecho de Ormuz afectaría directamente al precio del crudo, lo cual impactaría en los precios de los combustibles y, con ello, en los mercados financieros, porque además de Irán, Arabia Saudí, Kuwait e Irak también transportan su crudo por el Estrecho.
En este sentido, los analistas destacan el impacto que podría tener la escalada militar en la región sobre los mercados. Así, desde ING Research señalan que una interrupción significativa de los flujos de petróleo que se transportan por el Golfo Pérsico podría impulsar el precio del barril de crudo a los 120 dólares. De este modo, anticipan que si las interrupciones persisten hacia finales de año, "podríamos ver al Brent cotizando a nuevos máximos históricos, superando el récord de cerca de 150 dólares por barril de 2008".

