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España y sus empresas 'canijas': nacen como las europeas pero luego no crecen

Este asunto del tamaño empresarial casi nunca está en el debate público, pero es fundamental. A más tamaño, más empleo, productividad, innovación...

Este asunto del tamaño empresarial casi nunca está en el debate público, pero es fundamental. A más tamaño, más empleo, productividad, innovación...
En el pequeño comercio abundan las pymes y micropymes. | Pixabay/CC/mcstudio79

El día del parto, todos los padres miran lo mismo: que el niño esté sano. Y sí, eso es importante. Pero todas las familias también saben que su trabajo no termina ahí. Para que el niño crezca fuerte y saludable hay que alimentarlo bien, evitar infecciones, a veces darle algún complemento vitamínico, enseñarle a llevar una vida sana, hacer deporte… La genética es importante, pero no lo es todo. Por eso, por ejemplo, los niños españoles son mucho más altos ahora que sus abuelos nacidos en los años 50: eso también es una derivada del crecimiento económico.

No estiraremos la metáfora más de lo debido. Pero podríamos decir que para las empresas pasa algo parecido. La genética (la idea, el modelo de negocio, el producto) es importante. Pero también es relevante lo que luego se haga con esas cartas iniciales.

Pues bien, en el caso de la economía española, algo está fallando. Nuestras empresas nacen sanas (al menos tan sanas como sus competidores europeos). Las tasas de creación de nuevos negocios, mantenimiento a lo largo de los años, etc… tampoco son muy diferentes a la media de la UE. Pero, por alguna razón, no crecen. Se quedan canijas. Si tuvieran abuelas, estarían todo el día en casa, con el yogur y el filete, empeñadas en que el niño coma más. Aunque en este caso el problema no es de alimentación ni de normas. Al contrario, para este asunto, parece que lo que sobran son obligaciones.

La crianza

Esta semana, el Banco de España publicaba un informe muy interesante relacionado con estos temas: "El tamaño sí importa. El reto del crecimiento de las empresas españolas", de Beatriz González y Eduardo Gutiérrez. Tras analizar todos los datos, la conclusión de los autores es bastante desalentadora: "Las empresas españolas crecen menos que las europeas. Al nacer son similares, pero con el paso del tiempo la diferencia de tamaño va aumentando". Aunque también es verdad que podríamos mirarlo desde otro punto de vista: si no hay diferencias de partida; y si logramos igualar el entorno que se encuentran unas y otras; quizás no sería tan complicado igualar también el desarrollo de nuestras compañías y las de los países más ricos de Europa.

Este asunto del tamaño empresarial casi nunca está en el debate público, pero es fundamental. Para empezar, porque a más tamaño, más economías de escala, productividad, innovación, capacidad para seguir creciendo… en resumen: competitividad, algo que se echa mucho en falta en nuestra economía. Porque, además, las grandes empresas también pagan mejor, tienen empleos más estables, gastan más en formación, tienen mejores condiciones laborales, etc.

Es verdad que los expertos a veces discuten si las empresas mastodónticas (de muchas decenas de miles de empleados) pueden acabar padeciendo de los mismos problemas burocráticos que el sector público. Pero aquí no estamos en ese debate. Cuando se habla de tamaño, la clave no es tanto si pasar de 1.000 a 10.000 y luego a 100.000; lo realmente importante es que las pymes y micropymes con posibilidades vayan creciendo. Lo que hace mucho más productiva a una economía es que esa empresa de 20-22 trabajadores que tiene un producto novedoso pueda seguir desarrollándose, en 4-5 años esté ya por encima de los 100 y en una década ronde los 300. Ahí es donde España falla estrepitosamente.

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En este primer gráfico vemos como el peso en el empleo de las micropymes (por debajo de 5 empleados) es muy superior en España a la media de UE. Y al revés con las empresas grandes: hay menos porcentaje de trabajadores en este tipo de compañías. Sólo con cerrar este diferencial de tamaño empresarial, veríamos mejoras de productividad y salarios muy importantes.

Podríamos pensar en que el problema está en los sectores predominantes en la economía española: más servicios que en otros países. Pues no.

Por ejemplo, en lo que hace referencia a nuestra capacidad para poner en marcha proyectos empresariales, los autores nos explican que la brecha de tamaño no se explica por "la falta de dinamismo empresarial, es decir, el ritmo de creación y destrucción de empresas. España está en línea con la media europea: en nuestro país se crean empresas a un ritmo parecido (9,4% anual frente al 8,7% en la UE en las empresas con asalariados), igual ocurre con la destrucción de empresas: desaparecen anualmente el 9,3% en España y un 8% en la UE".

Y tampoco la causa es la especialización en sectores con más tendencia a la micropyme. Sí es verdad que el sector servicios tiende a tener empresas más pequeñas, pero es que el diferencial entre España y otros países europeos se produce en todos los sectores: "La estructura sectorial no parece ser la causa principal. La diferencia en el tamaño empresarial se da en la mayoría de los sectores. En el caso del sector servicios, la empresa media en España tiene 8,3 empleados, frente a casi 11 en la UE. En el sector manufacturero, la brecha es aún más pronunciada: 10,6 frente a 15,9 de media; más de 5 empleados de diferencia".

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El problema parece estar más bien en el desarrollo de las empresas. Al nacer no hay tantas diferencias, pero según van sumando años de vida, es más normal que las españolas se estanquen y sigan teniendo pocos empleados. Y eso que aquí estamos comparando con la media de la UE: si mirásemos sólo la composición de las empresas en los países europeos más ricos (Alemania, Holanda, Dinamarca, Suecia…) veríamos que la diferencia es todavía más acusada.

Restricciones

Por qué se produce este fenómeno. Pues podemos mirar en muchas direcciones: desde un mercado laboral que impone muchas restricciones (y costes) a la contratación, a la regulación. En las propuestas de los autores para "facilitar" el crecimiento quizás también encontremos parte de la respuesta. Así, el Banco de España habla de mejorar "la capacidad, sobre todo para las pymes, de acceder a financiación adecuada y atraer talento" y pide "la reducción o superación de los obstáculos regulatorios y administrativos que limitan su expansión".

Y un último apunte, algo más optimista. En la última década, en España se ha reducido el peso de la micropyme en el empleo total en un 6,4% (frente a un 2,8% en la UE). Eso sí, cabría preguntarse si esto es así porque las pymes están creciendo o simplemente porque desaparecen (por ejemplo, el pequeño comercio). En un caso sería una muy buena noticia; en el otro, no tanto.

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