
El encuentro mantenido por Trump con las empresas productoras de petróleo norteamericanas y con intereses en Venezuela como la española Repsol ha sido un encuentro al más alto nivel y que ha trascendido la parte pública a la que han tenido acceso los medios de comunicación.
Según fuentes sobre el terreno consultadas por Libre Mercado, los principales representantes de las compañías energéticas prolongaron el encuentro con el Gobierno estadounidense más allá de la parte pública. Conversaciones, estas últimas, de las que no ha trascendido ningún particular.
La voz española que ha resonado con fuerza en el encuentro, en cualquier caso, ha sido la del Consejero Delegado de Repsol, Josu Jon Imaz, quien ha puesto en valor los más de 30 años que lleva la compañía sobre el terreno en Venezuela, desde antes de la irrupción del chavismo en 1999. Su conocimiento del terreno y su experiencia resultan clave para los objetivos que busca EEUU sobre el petróleo venezolano: incrementar notable y rápidamente la producción de crudo y que los contribuyentes estadounidenses no tengan que hacer frente a esta inversión.
En este sentido, Josu Jon Imaz ha destacado en el uso de la palabra que la compañía española está "preparada para invertir más en Venezuela. Actualmente producimos 45.000 barriles de petróleo al día, pero tenemos la capacidad de triplicar esa cifra en un plazo de dos o tres años", afirmó Imaz.
Pero el ejecutivo español no se quedó aquí y recordó que gracias a Repsol, buena parte de los venezolanos tienen acceso a suministro eléctrico gracias a su producción de gas. Es decir, que su músculo industrial en Venezuela trasciende la mera producción de petróleo. Sin embargo, lo que ha pedido la compañía española para poder implicar más recursos y triplicar su producción es un "marco legal y comercial" que sea adecuado y seguro. Por su parte, Trump ha agradecido a Repsol el trabajo que hace, y ha afirmado que el gobierno estadounidense se compromete a ofrecer un marco de seguridad amplio como para que las compañías dispuestas a invertir los 100.000 millones de dólares que ha mencionado el mandatario estadounidense se pongan en marcha.
En palabras de Trump, EEUU garantizará la "seguridad jurídica y gubernamental" necesaria para que las operaciones sean altamente rentables desde el primer día.
El plan contempla que Estados Unidos comience a refinar y vender de inmediato hasta 50 millones de barriles de crudo pesado venezolano, ideal para la producción de asfalto y combustibles especializados.
Repsol, un player industrial de primer orden en Venezuela
La actividad de la compañía española en Venezuela se remonta a 1993 y en la actualidad sus capacidades en la región no sólo se limitan a la producción de petróleo, sino que también extraen gas y cuentan con capacidades técnicas, operativas y humanas sobre el terreno.
Las fuentes consultadas han destacado que más allá de lo que pudo verse en la parte abierta de la reunión, la administración estadounidense acogió de muy buen grado las pretensiones y proyecto de Repsol, y garantizaron las condiciones necesarias para que las inversiones prometidas prosperen sin los riesgos que hasta ahora había entrañado la operación en la región bolivariana en manos de una terrible dictadura que podría estar atravesando en estos momentos sus últimas horas.
En Venezuela la producción bruta de petróleo de Repsol es de 45.000 barriles diarios, principalmente en el activo Petroquiriquire, propiedad compartida entre PDVSA (60%) y Repsol (40%). Además, en el último año se han incorporado nuevos campos – Tomoporo y Ceiba – que han permitido mejorar la calidad de los activos.
El gas sale del campo offshore Perla, situado en el activo de Cardón IV, y operado al 50% con la compañía italiana ENI. Un gas que es esencial para garantizar la estabilidad del suministro eléctrico en Venezuela, y a esto se dedica el 100% de la producción. Es más, Cardón IV suministra más del 90% de la demanda del oeste del país y alrededor de un tercio de la demanda nacional de gas. Esto lo convierte en un elemento crítico ya que no hay alternativa ni back-up para su producción en el país.
En su reunión de este viernes, crucial para el futuro inmediato no sólo de Venezuela sino también de la compañía española, Josu Jon Imaz reiteró su compromiso con Venezuela y, al mismo tiempo, con EEUU, donde la compañía ha invertido ya 21.000 millones de dólares desde 2008 principalmente en el desarrollo de proyectos en Alaska, Pensilvania, Texas y Golfo de América. En Alaska, Repsol cuenta con proyectos de desarrollo (Pikka), que permitirá aumentar, por primera vez después de muchos años de declive, la producción de petróleo de la región.
En definitiva, y según las fuentes consultadas, Repsol sale reforzada de este encuentro y decidida a convertirse en un actor fundamental en la reconstrucción de las infraestructuras industriales venezolanas.

