
El pasado 17 de diciembre, el ministro de Transportes, Óscar Puente, visitó la localidad italiana de Pistoia, cercana a Florencia, donde se ubica la planta de producción de Hitachi Rail. Esta compañía es el fabricante de los trenes de la empresa italiana Iryo, que sufrió ayer domingo el trágico accidente en Adamuz (Córdoba) que se ha saldado con decenas de víctimas mortales.
Puente acudió a esta planta hace un mes "para conocer los últimos avances tecnológicos del sector ferroviario y valorar su posible incorporación a la alta velocidad española", según Transportes.
Esta visita cobra especial relevancia tras el fatídico accidente en el que se han visto implicados trenes de los operadores Iryo y Renfe, un suceso que ha vuelto a poner de manifiesto la importancia de salvaguardar la seguridad y la fiabilidad del sistema ferroviario nacional.

El ministro, acompañado de representantes de Renfe, recorrió las instalaciones de la planta de Hitachi, que cuenta con una superficie de 290.000 metros cuadrados, "centrando su atención en la fabricación del modelo ETR1000, un tren de alta velocidad que opera en distintos países europeos, incluida España, y que puede adaptarse a diferentes voltajes y sistemas de señalización" explicaba entonces Transportes. Precisamente, este modelo ha sido el que ha sufrido el calamitoso accidente.
La planta de Hitachi Rail en Pistoia, sede principal de la compañía japonesa en Italia, tiene una larga trayectoria industrial como taller ferroviario desde 1905 y fue adquirida por Hitachi en 2015. En la actualidad, con una plantilla de 1.800 empleados, se dedica al ensamblaje, pruebas y entrega de trenes de media y alta gama, tanto regionales como interurbanos, metros y material de alta velocidad, además de participar en programas de alta velocidad para Trenitalia y en producciones destinadas a clientes internacionales.

Con la vista puesta en los 350 km/h
"Hitachi Rail mantiene, además, una colaboración activa con Renfe en distintos proyectos de innovación y sostenibilidad en el ámbito ferroviario, aportando soluciones integrales que abarcan la fabricación y el mantenimiento de trenes, la señalización digital, las operaciones inteligentes y los sistemas de pago en el transporte" añadía el departamento del socialista.
La visita de Puente se enmarca en el plan del Gobierno para aumentar la velocidad comercial de los trenes de alta velocidad en España con la vista puesta en los 350 km/h.
El departamento de Puente pretendía "conocer de primera mano los avances en I+D+i del sector ferroviario y evaluar el desarrollo de material rodante preparado para dar el salto a velocidades de hasta 350 km/h", según Transportes, en un contexto, "en el que la mejora continua del sistema y la seguridad del servicio siguen siendo prioridades" para el Ejecutivo, aunque el accidente de ayer ponga en cuestión estas afirmaciones.
Desde hace varios meses, el interés del ministro de Transportes por incrementar la rapidez de la alta velocidad en España ha ido en aumento. El pasado mes de noviembre, Puente anunció la licitación por 2,3 millones de euros (IVA incluido) de un contrato para desarrollar dos estudios "de viabilidad que tienen el objetivo de analizar actuaciones de mejora de la línea de alta velocidad (LAV) Madrid-Barcelona para aumentar la velocidad de este corredor a 350 Km/h y reducir la distancia entre ambas ciudades a menos de 2 horas".
Sobre el motivo de estos estudios para la LAV Madrid-Barcelona, Puente los justificó en que "necesitamos más capacidad ante el aumento de viajeros en esta línea que, cuando empezó, movía 2,2 millones de usuarios y hoy son 15 millones, lo que supone que el 85% de cuota de pasajeros usan el tren en esta conexión entre ciudades y aún puede crecer".

