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El coste del absentismo laboral es cuatro veces mayor de lo que asume el Gobierno

En promedio, cada ocupado pasó de faltar 80 horas al año en 2019 a ausentarse 114,6 horas en 2025.

En promedio, cada ocupado pasó de faltar 80 horas al año en 2019 a ausentarse 114,6 horas en 2025.
Trabajadores del servicio municipal. | Europa Press

España presume de récord de empleo —22,4 millones de ocupados en 2025—, pero trabaja menos que nunca. Esta es la principal conclusión del nuevo informe Regulación laboral y mercado de trabajo: el impacto del absentismo, elaborado por el Foro Regulación Inteligente (FRI), que radiografía un fenómeno ya estructural, de tamaño equivalente a una crisis económica severa.

El estudio muestra un desacople nunca visto entre empleo y productividad. Los puestos de trabajo equivalentes a tiempo completo crecen un 14% desde 2019; sin embargo, las horas trabajadas apenas suben un 11% en el mismo periodo. En este sentido, el absentismo juega un papel clave, puesto que el porcentaje de trabajadores que no trabajan en la semana de referencia ha subido del 5,5% en 2019 al 8,8% en 2025.

Según el análisis del FRI, el número de empleados que no acuden al trabajo por enfermedad, accidente o incapacidad temporal ha crecido un 53% en los cinco últimos años, con la connivencia del gobierno de Pedro Sánchez, que sigue sin tomar medidas para revertir esta deriva.

Los datos son contundentes. En promedio, cada ocupado pasó de faltar 80 horas al año en 2019 a ausentarse 114,6 horas en 2025, mientras que las horas no trabajadas por causas distintas a vacaciones pasan del 4,8% al 6,7%. En 9 de cada 10 horas perdidas se alegó enfermedad, accidente o incapacidad temporal (IT).

A mediados de 2025, estos datos se traducían en que cada día hay 1,6 millones de trabajadores que no se presentan a su puesto de trabajo, un máximo histórico que alcanza cifras alarmantes en Cantabria (9,2%), Canarias (8,8%) o País Vasco (8,6%), siendo los datos más bajos los de Baleares (5,5%), La Rioja (6,1%) y Madrid (6,1%).

Los sectores más afectados son:

  • Los servicios de limpieza (10,7%), de recogida y tratamiento de residuos (9,6%)
  • Y de residencias y cuidados (9,2%).

En el extremo contrario: consultoría, actividades profesionales, inmobiliarias e informática.

¿Cuál es el coste real del absentismo?

La cifra que normalmente se cita en el debate público es el coste directo del absentismo: aquello que empresas y Seguridad Social pagan de manera inmediata cuando un trabajador está de baja. Incluye salarios y cotizaciones a cargo del empleador entre los días 1 y 15 de baja, así como las prestaciones abonadas por la Seguridad Social a partir del día 16.

Solo por esta parte visible del problema, el absentismo derivado de contingencias comunes supuso 28.969 millones de euros en 2024, equivalentes al 1,82% del PIB. Es una cifra enorme, sí, pero lo cierto es que, aun así, solo representa la superficie del coste real.

El análisis completo debe incluir también el coste indirecto, que raramente se incorpora en los informes oficiales y explica la mayor parte del impacto económico. Este bloque engloba la pérdida de productividad que genera la ausencia, los retrasos, fallos de calidad, reorganizaciones internas, saturación del personal presente, errores operativos y la necesidad de contratar o formar sustitutos.

El informe estima, primero, el coste de oportunidad —la producción que el país deja de generar mientras 1,66 millones de trabajadores no acuden por IT—, que asciende a 130.534 millones en su cálculo máximo teórico. Al descontar la producción recuperada gracias a los 750.600 trabajadores con contratos de sustitución, el coste real perdido se sitúa todavía en 71.533 millones de euros.

A esta cifra hay que sumar el coste de sustitución, es decir, el salario y coste laboral asociado a los trabajadores contratados para cubrir las ausencias. Este componente añade otros 28.166 millones de euros, el equivalente al 1,8% del PIB. Cuando se agregan todos los elementos —directos e indirectos— el resultado es un coste total de 128.668,7 millones de euros, lo que supone nada menos que el 8,1% del PIB español. Una magnitud descomunal que muestra claramente que el absentismo no es un problema laboral marginal, sino un agujero económico estructural.

Por lo tanto, la realidad que asume el gobierno cuando habla de estos temas es marcadamente inferior a la que sufren los empresarios. Y es que, si bien el coste inmediato se puede estimar en torno a 30.000 millones, lo cierto es que las distorsiones totales generadas por el absentismo son cercanas a los 130.000 millones. Una hemorragia que necesita soluciones y que está complicando enormemente la consecución de mejoras sostenidas en los indicadores de ocupación y salarios.

En Libre Mercado

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