
Si el dinero que tienes en el banco fuera un juguete, sería uno que cualquier niño puede fabricar en su casa. Esa es, en esencia, la advertencia que Gustavo Martínez ha lanzado en esRadio. Mientras el ciudadano medio vigila la bolsa o los depósitos, el profesor Martínez pone el foco en lo que él llama la "oferta rígida" del oro, el único activo que, a diferencia de los billetes de colores, no puede ser creado por el capricho de un político.
El "fiasco" del dinero que se imprime sin límites
Para entender por qué el oro está en máximos, Martínez pide mirar a la máquina de imprimir de los bancos centrales. En los últimos cinco años, EE.UU. ha "fabricado" 8 trillones de dólares. "Es una inundación de liquidez", explica el analista, que convierte al dinero fiduciario en un "fiasco".
La lógica es aplastante: si cada vez hay más billetes persiguiendo la misma cantidad de cosas, el billete pierde valor. El oro, por el contrario, no tiene una máquina de impresión. "Me indigna que digan que el oro es una burbuja", afirma Martínez, señalando que la verdadera burbuja es el papel moneda que se emite sin descanso.
Por qué el oro es el "dinero de verdad" y el dólar no
En su análisis con Luis F. Quintero, Martínez recupera el concepto de "riesgo de contrapartida". Cuando tienes un billete, dependes de que el Estado cumpla su promesa de que ese papel vale algo. Cuando tienes oro, no dependes de nadie. Es, según Martínez, el único activo que sobrevive cuando la confianza en los gobiernos se quiebra.
Esta es la razón por la que los bancos centrales están protagonizando una huida masiva hacia el metal. El oro ya supone el 25% de las reservas mundiales, superando al euro. "El oro no sube, es el dólar el que baja", matiza el experto. Por eso, su pronóstico de ver la onza en 10.000 dólares no es una apuesta arriesgada, sino el resultado matemático de comparar algo que es escaso (oro) con algo que cada día es más abundante y barato (dólar).
El fin del "ahorro zombificado"
Gustavo Martínez alerta de que el sistema bancario actual está "zombificado". Al ahorrar en moneda tradicional, el ciudadano está aceptando que el Estado le robe su mayor tesoro: el tiempo. "La inflación es el robo de tu tiempo", sentencia.
Frente a un dólar que ha caído del 60% al 40% de peso en las reservas mundiales, el oro aparece como la única "soberanía" posible para el individuo. En un mundo de deudas impagables, Martínez defiende que el metal precioso es la única forma de garantizar que el trabajo que haces hoy te servirá para comprar lo mismo dentro de diez años.



