
Según muchas encuestas, Alternativa para Alemania (AfD) es actualmente el partido más fuerte del país. Pero ¿cuál es realmente su posición económica? Alice Weidel, copresidenta de AfD, presentó la formación como "libertaria" en una conversación con Elon Musk. Sin embargo, dentro del partido operan fuerzas muy influyentes que son abiertamente anticapitalistas, especialmente en los bastiones orientales de AfD.
"Si no derrotamos al actual capitalismo financiero, llevaremos este maravilloso planeta a la ruina": esta frase es del líder de AfD en Turingia, Björn Höcke. "No estamos del lado de los ricos y codiciosos", insiste Höcke en sus discursos, arremetiendo contra quienes "tienen una reunión en Tokio por la mañana, llegan a Singapur para jugar al golf por la tarde y terminan tomando un latte macchiato en una tumbona en St. Moritz por la noche". También afirma que "los superricos intentan ejercer un control informal del mundo".
Como su compañero Maximilian Krah, Höcke califica a los inversores internacionales de "langostas", un término originado en la izquierda alemana.
Benedikt Kaiser, el principal ideólogo del ala derechista anticapitalista de AfD, publicó un libro programático titulado Patriotismo solidario. La cuestión social desde la derecha. En él cita con aprobación a autores de izquierdas —desde Marx y Engels hasta Piketty— y demoniza a "radicales del mercado", "neoliberales" y "libertarios" como Mises, Friedman y Hayek.
Las propuestas sociales de Kaiser son indistinguibles de las de la izquierda alemana: subir el impuesto sobre la renta a los que más ganan y reintroducir el impuesto sobre el patrimonio. También defiende nacionalizar partes de la economía. Götz Kubitschek, figura destacada del círculo de Höcke, exige que el Estado asuma directamente los servicios básicos —transporte, banca, comunicación, educación, sanidad, energía, vivienda, cultura y seguridad— en lugar de dejar esas áreas a empresas privadas. Kaiser incluso plantea nacionalizar sectores estratégicos como la industria pesada, la química o el transporte; y sostiene que centrales eléctricas y plantas de agua tampoco deberían gestionarse privadamente.
El año pasado, Maximilian Krah encabezó la lista de AfD en las elecciones europeas. En su manifiesto Política desde la derecha, afirma que existe una tensión permanente entre la política conservadora y el mercado sin restricciones. Según Krah, el mercado "no respeta la tradición, la naturaleza ni la identidad" y carece de "dignidad humana". Por eso cree que la derecha debe oponerse firmemente al "radicalismo de mercado". Su texto está repleto de conceptos típicos del anticapitalismo y el anticonsumismo, como cuando critica la "basura y suciedad de la sociedad de usar y tirar".
Krah también rechaza la globalización. Pide restricciones comerciales porque "los productos transmiten mensajes políticos y culturales". Cita Coca-Cola como ejemplo, asegurando que refleja el "modo de vida americano" y favorece una "transformación cultural". Propone que la derecha también se oponga a la "migración de élites", refiriéndose a los altos directivos de empresas que no son de origen alemán.
Además, advierte contra el "capitalismo plutocrático" y afirma que es necesario combatir a los superricos, especialmente cuando su riqueza —como en el caso de pioneros de internet— se ha acumulado en una sola generación. Sus objetivos serían "opacos y, en última instancia, siniestros".
En un reciente libro sobre Höcke, el periodista Frederik Schindler señala que dentro de AfD conviven dos alas: una favorable al libre mercado y otra radicalmente contraria. "Por ahora", señala, "el conflicto permanece bajo la superficie". Pero estallará, afirma, cuando se apruebe el nuevo programa básico del partido en 2027.
AfD mantiene posturas contradictorias en su política diaria: por un lado, su programa fiscal incluye propuestas que muchos libertarios apoyarían; por otro, reclama una "pensión estatal del 70%", superando incluso a la izquierda en irrealismo económico.
El éxito electoral actúa hoy como pegamento que mantiene unidas esas facciones enfrentadas: por un lado, Weidel, orgullosa de su cercanía a Elon Musk y presentando a AfD como "libertaria"; por otro, Höcke, con sus ataques al capitalismo y a los superricos; y, mientras tanto, AfD en Brandeburgo protestando contra la fábrica de Tesla de Musk.
Rainer Zitelmann es autor de libros como "Hitler y la revolución", "El capitalismo no es el problema, es la solución", "Los ricos ante la opinión pública" o "Libertad financiera".
Rainer Zitelmann nació en Frankfurt, Alemania, en 1957. En 1983 completa las licenciaturas de Historia y Ciencias Políticas. Tres años después, en 1986, se doctora en Historia con honores “suma cum laude“ por su disertación sobre la influencia del socialismo en el pensamiento de Adolf Hitler. De 1987 a 1992 trabaja en el Instituto Central de Investigación en Ciencias Sociales de la Universidad Libre de Berlín. Posteriormente, se convierte en director de la que entonces era la tercera editorial más importante de Alemania, Ullstein- Propyläen. Entre 1993 y 2000, dirige varias secciones del diario alemán Die Welt. Su periplo como empresario arranca entonces y, a lo largo de tres lustros, su firma de consultoría inmobiliaria se convierte en una de las más importantes del mercado alemán. Zitelmann traspasa la compañía en 2016, año en que completó su segundo doctorado, esta vez en Sociología, con sus tesis sobre la psicología de los multimillonarios.
Desde entonces, el alemán mantiene su actividad como empresario e inversor, pero está volcado en su faceta de escritor y divulgador. Ha publicado más de veinte libros, tres de los cuales están disponibles en español: El capitalismo no es el problema, es la solución (Unión Editorial, 2021), Los ricos en la opinión pública (2022) y En defensa del libre mercado(Unión Editorial, 2023). En España, sus artículos se publican de forma rutinaria en Libre Mercado, la sección de economía de Libertad Digital. Hoy por hoy, Zitelmann es una de las voces más influyentes del liberalismo contemporáneo.
