El reciente informe del Instituto Juan de Mariana (IJM) se erige como un diagnóstico demoledor sobre la arquitectura normativa de los últimos años. Bajo el elocuente título de "la motosierra", el think tank propone una enmienda a la totalidad a la era sanchista, sugiriendo la derogación o reforma profunda del 84% de las leyes aprobadas desde 2018. No se trata de un simple ejercicio de oposición política, sino de una necesidad técnica para liberar a la economía española de un corsé burocrático que asfixia la inversión y el empleo.
El informe detalla cómo el activismo legislativo ha generado una inseguridad jurídica sin precedentes. La proliferación de decretos-leyes y regulaciones intervencionistas en sectores estratégicos —como la vivienda, la energía o el mercado laboral— ha provocado que España pierda competitividad frente a sus socios europeos. Las constantes subidas del SMI, desconectadas de la realidad de la productividad, y el diseño de prestaciones como el IMV, han configurado un escenario de dependencia estatal en lugar de fomentar la movilidad social y la creación de riqueza privada.
Uno de los puntos más críticos señalados por el IJM es el impacto en el mercado inmobiliario. La Ley de Vivienda, lejos de facilitar el acceso al techo, ha retraído la oferta y disparado los precios en las zonas tensionadas, demostrando que el control de precios siempre termina perjudicando a quien pretende ayudar. El editorial de la libertad económica que propone el IJM pasa por una desregulación valiente que devuelva la soberanía a los agentes económicos.
Para revertir esta tendencia, la "motosierra" no debe ser vista como una herramienta de destrucción, sino de saneamiento. España necesita simplificar su entramado administrativo y fiscal para que el talento y el capital decidan quedarse. El informe es claro: sin una reforma estructural que elimine las trabas impuestas en la última etapa política, la productividad seguirá estancada y el crecimiento será meramente inercial. Es hora de entender que más Estado no significa mejor bienestar; a menudo, significa menos libertad y un futuro más hipotecado. La reforma es urgente, y la hoja de ruta ya está sobre la mesa.

