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La guerra de Irán impulsa el crudo, hunde las bolsas y dispara la incertidumbre en el mercado

Del estrecho de Ormuz sale el 20% del crudo y del gas que se consume en el mundo. Estalla la incertidumbre tras la operación en Irán.

Del estrecho de Ormuz sale el 20% del crudo y del gas que se consume en el mundo. Estalla la incertidumbre tras la operación en Irán.
Manifestación de iraníes exiliados en Londres que queman un retrato del líder supremo iraní, Alí Jamenei. | EFE/EPA/NEIL HALL

Era uno de los elementos de incertidumbre que ha dictado la prudencia en los mercados en las últimas semanas, sin impedir máximos históricos en Europa y en plazas como la española, en especial. Sin embargo, los temores se han confirmado este fin de semana con la operación conjunta entre EEUU e Israel para derrocar al tirano iraní, el ayatolá Alí Jamenei a quien han dado muerte.

Esta operación ha agitado la región como un avispero y ha desatado un conflicto bélico cuya escalada todavía puede tener consecuencias desconocidas. Un conflicto que tiene evidentemente, consecuencias económicas clave para los mercados internacionales.

El petróleo se dispara y el oro se refugia

El conflicto ha desatado un terremoto financiero global. La incertidumbre sobre el estrecho de Ormuz, punto crítico por donde transita una quinta parte del crudo mundial, ha empujado a los inversores hacia activos refugio, mientras las materias primas energéticas registran subidas verticales.

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Como era de esperar el mercado energético ha reaccionado con violencia. El barril de Brent (referencia en Europa) se disparaba más de un 9% a primera hora, alcanzando los 80,05 dólares, mientras que el West Texas Intermediate (WTI) avanzaba un 8% hasta superar los 73 dólares. Esta escalada responde a la paralización del tráfico marítimo; gigantes navieros como MSC y Maersk ya han suspendido sus operaciones en el estrecho de Ormuz ante el riesgo bélico y la falta de cobertura de las aseguradoras.

Más allá del crudo, el oro consolida su papel como escudo ante la crisis, revalorizándose casi un 3% y superando los 5.400 dólares. Los analistas advierten que un aumento sostenido de 15 dólares en el precio del petróleo podría elevar la inflación en la eurozona un 0,5%, alimentando el temor a la estanflación.

En el mercado de divisas, el dólar estadounidense ha vuelto a demostrar su hegemonía. Actuando como activo "risk-off" por excelencia, la moneda americana se ha fortalecido frente al euro y otras divisas principales. Su condición de valor líquido y el hecho de que EE. UU. sea un exportador neto de energía refuerzan su atractivo en este escenario de shock de oferta. Junto al billete verde, el franco suizo también ha experimentado una fuerte demanda.

El sentimiento de aversión al riesgo ha golpeado con dureza a la renta variable. La apertura de los mercados europeos han confirmado los temores iniciales con caídas de más del 3% en el caso de España, de más del 2% en Alemania y en el índice europeo Euro Stoxx 50. Los sectores más castigados son el turístico y las aerolíneas, debido al encarecimiento del combustible y el cierre de espacios aéreos.

Por su parte, el Bitcoin y el mercado de criptomonedas no han sido ajenos a la volatilidad máxima. Aunque a menudo se debate su papel como "oro digital", la magnitud del conflicto geopolítico ha inyectado una inestabilidad que mantiene a los inversores cautos, pendientes de si este shock regional se convierte en una crisis energética y logística de larga duración.

Y ahora qué

Lo cierto es que los máximos en los que operan los distintos índices, hacen temer a muchos analistas que la situación actual se convierta en el catalizador que conduzcan a índices como el americano a sus medias históricas de rentabilidad, lo que avanzaría caídas sostenidas en el tiempo, aunque, prácticamente todos coinciden en que todo dependerá de cómo evolucione el precio del crudo y de cuánto dure el conflicto.

Ahora, la evolución de la semana dependerá de la reunión de la OPEP y de la capacidad de Irán para mantener abierto el flujo comercial en una región que lucha por su estabilidad política tras la muerte de sus altos mandos.

En lo que a institucionales se refiere bancos como Barclays sugieren esperar. Consideran que la relación riesgo-oportunidad no es atractiva y solo recomendarían comprar si el S&P 500 sufriera una corrección profunda (cercana al 10%).

Según Franklin Templeton, se espera la reacción clásica de "vuelo a la calidad": caídas en la rentabilidad de los bonos y en las bolsas, subidas en el oro y un Bitcoin que, lejos de ser refugio, actúa como activo de riesgo y tiende a caer junto a las acciones.

Por su parte, Citi e ING coinciden en que el precio del barril es el termómetro crítico. Si el Estrecho de Ormuz se cierra, el Brent podría escalar de los 80-90 dólares actuales hasta superar los 100 o incluso 140 dólares en el peor escenario, lo que dispararía la inflación y frenaría la bajada de tipos de interés.

Además, firmas como Jefferies señalan que, al ser un conflicto principalmente aéreo y no terrestre, la prima de riesgo podría no ser tan extrema si se evita dañar infraestructuras petroleras.

En conclusión, la viabilidad de la inversión dependerá de la duración del conflicto. Los analistas miran con cautela si este evento se sumará a las grandes crisis históricas (1973, 1990, 2022) o si será un golpe temporal que permita una desescalada rápida bajo la influencia de la administración estadounidense.

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