
El pasado jueves, el Gobierno de Pedro Sánchez sufrió su enésimo varapalo en el Congreso de los Diputados. El Ejecutivo volvió a intentar prorrogar un año más el decreto antidesahucios, pero fracasó por los votos en contra de PP, Vox y Junts.
Esta normativa llevaba en vigor desde el año 2020 y ha impedido a miles de propietarios en nuestro país desahuciar a sus inquilinos morosos (inquiokupas). En Libre Mercado llevamos todos estos años denunciando casos particulares de caseros asfixiados por esta situación.
Ahora, tras caer la norma, todos ellos tienen la posibilidad de volver a activar los procesos de desalojo. Esto supone una luz al final del túnel para los propietarios afectados por los impagos y las okupaciones de sus casas.
Heredan una casa con inquiokupas
Salvador y su mujer son un ejemplo de lo perverso de esta normativa. Desgraciadamente, este matrimonio de Jerez de la Frontera perdió a su hijo y heredaron su casa. Su hijo tenía la vivienda alquilada a "unos amigos con contrato, pero no pagaron. Me deben 10.000 euros y yo tengo unos boquetes con los gastos de la hipoteca y de la casa, que no puedo más", cuenta su padre.
"Además de la muerte de mi hijo, este decreto me está creando una depresión que no se va con nada. Estamos abatidos. Yo tengo 64 años y estoy en paro. Mi caso es uno más de tantos españoles que vivimos esta situación" lamenta el hombre.
No sólo es el decreto
Como tantas víctimas, Salvador ha acudido a la Plataforma de Afectados por la Ocupación. Eso sí, tras la caída del decreto, los desalojos no serán inmediatos debido a la lentitud de la justicia en la defensa de la propiedad privada.
Y es que, al margen del polémico decreto del Gobierno, los propietarios siguen tardando meses, e incluso, años en recuperar sus viviendas.
Su piso, punto de venta de drogas
Ejemplo de ello es el de Domenico, un ciudadano italiano que alquiló su piso en Barcelona en mayo de 2025 "a una chica de buen trabajo y, aparentemente, buena solvencia, que dejó de pagar ya en agosto". Según cuenta el hombre, de inmediato, esta "estafadora" convirtió su casa "en un narcopiso de venta de droga".
La violencia de estos delincuentes estaba "haciendo la vida imposible" a todos los vecinos. "Rompían la puerta de entrada, los porteros automáticos, los buzones, todo... Los vecinos tenían miedo. Nosotros poníamos muchísimas denuncias, pero la Policía no nos hacía caso", relata. Finalmente, tras este calvario que ha durado más de medio año, hace unos días, recuperó su casa. Para colmo, la ha encontrado destrozada.
🔴 Alquila su casa y la okupa la convierte en un narcopiso pic.twitter.com/kapWArqbcQ
— Libertad Digital (@libertaddigital) February 26, 2026
El desamparo de los propietarios por la Justicia
El inquiokupa de Martín, según cuenta él mismo a LM, tampoco entraría dentro del decreto antidesahucios "porque no es vulnerable" oficial. Sin embargo, su caso es fiel reflejo de que, aunque haya caído esta norma, los propietarios no van a tener fácil recuperar sus viviendas.
Este argentino alquiló en junio de 2024 su casa de Estremera "a un hombre que sólo pagó el alquiler hasta septiembre y en diciembre se fue" cuenta a este periódico. "Cuanto intenté recuperar mi casa, me encuentro a otro hombre desconocido viviendo allí dentro que no figuraba en el contrato. Ese es el inicio de este infierno que estoy viviendo" continúa.
"Este hombre me dice que solo se va a ir de la casa si le echa un juez. En enero del 2025, lo denuncio, pero no tengo el juicio hasta diciembre de 2025" relata el afectado, que ha tenido que aguantar un año sólo para el juicio. "Tuve el juicio, lo ganamos, pero como apeló, sigue ahí viviendo". cuenta.
"Yo he tenido que conseguir otro trabajo, que no libro desde noviembre, y he tenido que vender mi coche para poderme pagar mi propio alquiler, la hipoteca de la casa okupada y todos los gastos" explica.
"Siento el desamparo del Estado y de la Justicia. Nadie piensa en el que cumple y en el que vino a trabajar. Yo invertí todos mis ahorros que traje de Argentina para comprar una casa en la España vaciada, que alquilé hasta que me dieran el teletrabajo en mi empresa, porque a mí me gustan los pueblos. Arreglé la casa con mis propias manos... y que todo esto me pase en España no lo puedo creer. Nunca pensé que en España me pasaría esto. No entiendo cómo hay tanto amparo al delincuente" lamenta.
"Una persona con quien no tengo relación alguna, ni empresarial ni contractual ni personal lleva 17 meses en mi casa y nadie hace nada. Es algo muy sencillo: yo soy el dueño de la casa, tengo las escrituras ¡hay que sacar a esta persona! Yo no duermo, no puedo más, ¿hasta cuándo tengo que esperar?" se pregunta.


