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Un anciano de 84 años tiene que vivir en una habitación debido a sus inquiokupas: "Esto es denigrante"

Los morosos le deben 7.000 euros y le amenazan con "cortar el cuello" a quien intente desalojarlos de "su piso en Getafe".

Los morosos le deben 7.000 euros y le amenazan con "cortar el cuello" a quien intente desalojarlos de "su piso en Getafe".
Captura de vídeo del reportaje de TeleMadrid. | TeleMadrid

La historia de Arsenio, vecino de Getafe de 84 años, refleja la otra cara de esta crisis: la de propietarios que, tras alquilar su vivienda, se ven impedidos de recuperarla cuando la necesitan. Su caso se ha dado a conocer por el programa Madrid Directo.

Lo que comenzó como un arrendamiento al uso en el año 2017 terminó convirtiéndose en un grave problema personal y económico. Según relata el propio Arsenio en el programa, sus inquiokupas abonaron puntualmente las mensualidades hasta abril de 2025, pero el conflicto se desencadenó cuando el propietario les comunicó que necesitaba recuperar la vivienda.

A partir de ese momento, dejaron de pagar el alquiler. "Estuvieron pagando hasta que les dije que se tenían que ir. Esto es denigrante", afirma entre lágrimas. La situación le resulta especialmente dolorosa por su edad y por las circunstancias familiares que atraviesa: "No puedo pensar que una persona de 84 años, después de haber trabajado toda mi puñetera vida, tenga que estar ahora en una habitación con mi mujer enferma".

Obligado a vivir en una habitación alquilada

Actualmente, Arsenio reside junto a su esposa enferma en una habitación de alquiler por la que abona alrededor de 250 euros mensuales. "Y encima agradecido", se lamenta, "porque tengo derecho a cocina y baño, pero tengo que ir a la lavandería a lavar la ropa", explicaba ante las cámaras de Telemadrid.

El anciano explica que inicialmente se trasladó a Seseña, donde viven sus hijas, por motivos de salud de su mujer. Allí alquiló otra vivienda, pero cuando la propietaria le pidió que la dejara, se vio obligado a buscar alternativas. Los precios que encontró —entre 800 y 900 euros— resultaban inasumibles con su pensión, lo que le llevó a intentar recuperar el piso que tenía alquilado en Getafe.

Los inquilinos acumulan una deuda cercana a los 7.000 euros. De esa cantidad, unos 5.000 corresponderían a mensualidades impagadas y más de 2.000 a suministros eléctricos. Sin embargo, insiste en que el dinero no es lo que más le preocupa, sino la imposibilidad de regresar a su hogar.

El punto de ruptura se produjo cuando entregó una carta solicitando formalmente la desokupación del inmueble. La respuesta fue negativa. "La estuvo leyendo y después me dijo: 'Yo no te firmo la carta, porque si te la firmo me tengo que marchar. Entonces hasta que no encuentre una cosa bien pues no me voy'".

Ante la falta de avances, Arsenio recurrió a la mediación familiar. Fue entonces cuando, según su relato, se produjeron amenazas. "Aquí si viene alguien que no seas tú, cojo una daga y le corto el cuello", le advirtieron cuando su yerno intentó intervenir. "Me dio miedo", reconocía ante las cámaras.

El equipo de Madrid Directo acudió al inmueble para recabar la versión de los inquiokupas, pero estos rehusaron atenderles y cerraron la puerta. Rogelio, familiar de Arsenio que participa en las gestiones, asegura que en distintas ocasiones han llamado a la policía e incluso se han producido intentos de agresión hacia el grupo que le acompaña en las mediaciones.

Pese a todo, el anciano afirma que personalmente no ha sufrido ataques directos. "A mí el okupa me ha respetado", admite con resignación, "lo único que me ha dicho un poco alto es que no me pagaba, que si lo denunciaba no me pagaba".

Más allá de la deuda económica o del proceso judicial que pueda derivarse, el mayor daño es emocional. Arsenio no puede evitar romper a llorar al recordar el esfuerzo que supuso adquirir esa vivienda: asegura que trabajó "15 horas diarias para poder vivir al final un poco bien, y ahora que tenga que estar así, es fatal".

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