
Pese a que la teoría y la historia económica demuestran, sin género de dudas, que la intervención gubernamental sobre el mercado genera ineficiencias y distorsiones, desde el Gobierno de Pedro Sánchez insisten en ampliar el nivel de control que ejerce sobre la economía española. Uno de los casos más sangrantes, posiblemente sea el del mercado laboral, donde con la excusa de proteger a los trabajadores se implementan regulaciones que, precisamente, afectan especialmente a los empleados.
Este impacto sobre los trabajadores se produce, sobre todo, contra aquellos empleados menos cualificados. Por ello, las iniciativas puestas en marcha por el Ejecutivo para regular las prácticas formativas de los estudiantes en las empresas suponen un obstáculo para la entrada de los más jóvenes en el mercado laboral. Sin embargo, el Gobierno insiste en estas políticas y acaba de lanzar un buzón para que los becarios puedan informar al Ministerio de cualquier irregularidad.
Buzón anónimo para becarios
El Ministerio de Juventud acaba de anunciar el lanzamiento del "buzón de las personas becarias", impulsado por el Instituto de la Juventud (Injuve) y la Inspección de Trabajo en el marco de una campaña que, supuestamente, tiene por objetivo "detectar malas prácticas en becas y prácticas profesionales". Al respecto, el Ministerio comunica que "en el marco del Convenio entre el Organismo Estatal Inspección de Trabajo y Seguridad Social (OEITSS) y el Instituto de la Juventud (Injuve) para proteger a la juventud en el ámbito laboral y de acceso al empleo, ambas entidades han lanzado una campaña conjunta destinada a personas jóvenes becarias y exbecarias".
Al respecto, en el comunicado se defiende que "el objetivo es recoger experiencias sobre prácticas profesionales que puedan haberse utilizado de manera fraudulenta, sustituyendo trabajo estructural que debería ser remunerado". De hecho, según el Ministerio, "la información recopilada ayudará a identificar posibles casos de relaciones laborales encubiertas y a promover el cumplimiento de la normativa laboral".
Así las cosas, desde el Gobierno se detalla que el Instituto de la Juventud gestionará la información recopilada a través de este mecanismo, que será remitida a Inspección de Trabajo. "Por medio de este Buzón de las personas becarias, el Injuve será el encargado de recibir y organizar las experiencias de los jóvenes y poner esta información a disposición del OEITSS", indica el Ejecutivo en comunicado, donde explica que Inspección de Trabajo "podrá realizar actuaciones específicas para comprobar el cumplimiento de la normativa social, especialmente en relación con las falsas prácticas no laborales".
Pero es más: el Ejecutivo insta abiertamente a que los becarios cumplimenten el cuestionario e informen de las condiciones en las que realizaron las prácticas. "Desde ambos organismos se anima a los jóvenes que hayan realizado prácticas recientemente a participar", asevera el Gobierno, que incide en que "si alguna vez sentiste que te pedían hacer trabajo que debería ser un empleo, este es el espacio para contarlo de manera segura". Además, en el anuncio se recurre al sentimentalismo al subrayar que "tu experiencia puede ayudar a que otros jóvenes no pasen por lo mismo".
Detalles del cuestionario
Cuando el interesado accede al cuestionario, lo primero que se resalta es que dicho cuestionario se trata de un formulario anónimo pensado para el envío de denuncias por parte de los becarios o cualquier otra información. Así, en primer lugar se solicita aportar una serie de datos generales, entre los que se incluye la empresa en la que se han realizado las prácticas y el tiempo durante el cual se desarrollaron. De este modo, también se prevén otras cuestiones en función de tres supuestos: por un lado, si el período de prácticas se realizó mientras cursabas estudios académicos; en segundo lugar, si el período de prácticas se realizó cuando ya se habían terminado los estudios; finalmente, si las prácticas se realizaron a pesar de no tener estudios universitarios o de FP.
En el primer caso, el cuestionario pide indicar si se trata de prácticas obligatorias previstas en el plan de estudios del centro de formación o si, en cambio, eran prácticas extracurriculares. Además, se pide que explique cómo fue elegido el becario y si aplicó la formación teórica recibida en los estudios académicos durante las prácticas en la empresa. Por otra parte, en el segundo caso se pide que el becario indique si hizo algún curso durante las prácticas, con qué centro formativo y si lo hizo voluntariamente. Finalmente, en el tercer caso se solicita información de a través de qué centro se realizaron las prácticas, así como el nombre de la empresa y cómo el becario llegó a conocer estas prácticas.
Por último, el cuestionario también incluye preguntas con las que el Gobierno pretende conocer todos los detalles de las prácticas formativas. Así, se pide que el becario indique qué tareas hacía durante las prácticas e informe de si el tutor estaba siempre con él o no. Del mismo modo, se pregunta por cuánto dinero le pagaba la empresa al becario y si estaba dado de alta en la Seguridad Social como becario. Por otra parte, también se pregunta sobre si había otros becarios con él al mismo tiempo, así como si anteriormente otro becario había realizado sus mismas tareas.


