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Unos científicos descubren la nueva vida que se le puede dar a la lana en el campo español

Un estudio de la Universidad Politécnica de Cataluña demuestra que el uso de lana como acolchado agrícola permite retener hasta un 30% de humedad.

Un estudio de la Universidad Politécnica de Cataluña demuestra que el uso de lana como acolchado agrícola permite retener hasta un 30% de humedad.
Ovejas en el campo | Libertad Digital

El sector ganadero español afronta un problema crónico con la lana, un material que ha pasado de ser un motor económico a un residuo deficitario por el que los pastores deben pagar para su eliminación. Sin embargo, una investigación del Máster en Tecnologías Facilitadoras en el Sector Agroalimentario de la UPC, liderada por Raoul Ferrer Fernández, propone un giro radical: transformar este "desecho" en un aliado estratégico contra la sequía.

Propiedades térmicas y retención hídrica

La lana de oveja no es solo una fibra textil; es una proteína biodegradable compuesta principalmente por queratina y lanolina. Según el estudio, este material posee una estructura esponjosa única con capacidad para absorber la humedad ambiental y retener hasta un 30% de su peso en agua. Esta característica permite que, al ser utilizada como acolchado o encoixinat, actúe como una barrera física que evita la evaporación directa del suelo y optimiza el uso de los recursos hídricos.

Además de su capacidad hidrófila, la lana funciona como un potente aislante térmico. El informe destaca su facultad de termorregulación, siendo capaz de mantener la estabilidad térmica del cultivo: aporta calor en invierno y genera transpiración durante el verano, protegiendo las raíces de oscilaciones bruscas.

Un fertilizante orgánico de lenta liberación

El análisis físico-químico realizado en laboratorio sobre muestras de oveja ripollesa revela un alto valor agronómico. La lana destaca por su alto contenido en nitrógeno orgánico y una relación carbono/nitrógeno de 4,40, lo que garantiza una descomposición lenta y beneficiosa para el suelo.

A medida que la fibra se biodegrada, aporta de forma equilibrada nutrientes esenciales como fósforo, potasio, calcio y magnesio, además de micronutrientes como boro, hierro y zinc. Su elevada porosidad (espacio poroso total) también mejora la estructura del suelo, facilitando la circulación de aire y nutrientes una vez que se incorpora al sustrato.

Monitorización tecnológica en tiempo real

Para validar estas hipótesis, la investigación ha empleado tecnología IoT y sensores de última generación como la sonda EP100G y el sensor BGT-SEC Soil. Las pruebas de campo se han llevado a cabo en dos escenarios diferenciados: una finca de olivos en Cambrils y una parcela de lechugas en la facultad de la Eeabb. Este despliegue tecnológico permite obtener datos en tiempo real almacenados en la nube, demostrando científicamente que la lana no solo es un material apto para la agricultura regenerativa, sino una solución de economía circular para el sector ganadero.

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