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Faltan camareros en la costa: "Te dicen que están cobrando una ayuda"

"Aunque pagues, no quieren trabajar", afirma una hostelera.

"Aunque pagues, no quieren trabajar", afirma una hostelera.
Un camarero en un chiringuito. | Alamy

Cada verano, cuando miles de turistas llenan las playas españolas, hoteles, bares y restaurantes afrontan el mismo reto: reforzar sus plantillas para atender el aumento de la demanda. Sin embargo, este año han vuelto a multiplicarse las advertencias sobre la dificultad para encontrar trabajadores, especialmente en los destinos turísticos del litoral.

Aunque el problema no se vive con la misma intensidad en todas las zonas de costa, los representantes del sector coinciden en que cada vez resulta más complicado incorporar personal cualificado. Eso sí, discrepan sobre las causas. Mientras algunos apuntan a la falta de profesionales formados, otros rechazan que la escasez responda a los salarios o a unas malas condiciones laborales.

Antonio de María Ceballos, presidente de Horeca Cádiz, relativiza las informaciones que hablan de una crisis sin precedentes. Tras más de seis décadas en la hostelería, asegura que esta situación no es nueva.

"Yo llevo 63 años en la hostelería. En todos los años, en verano ha faltado personal", explica a Libre Mercado. A su juicio, la mayoría de esas vacantes corresponden a trabajadores de refuerzo para la temporada alta, destinados a tareas auxiliares como reponer botelleros o preparar cubiertos, mientras que los puestos de atención al cliente siguen estando ocupados por profesionales.

El dirigente hostelero reconoce que sí existe un problema con el relevo generacional de los trabajadores más experimentados. "Los profesionales que se jubilan no hay quien los sustituya, que ese es el gran problema", afirma.

No obstante, asegura que, al menos en la provincia de Cádiz, no ha recibido llamadas de empresarios que hayan tenido que cerrar establecimientos por falta de plantilla. "He leído declaraciones de que hay establecimientos que no han abierto, pero aquí no me ha llamado nadie diciendo que o encontraba personal o tenía que cerrar".

La falta de profesionales cualificados

Una visión similar mantiene Querubina Rosique, presidenta de la Asociación de Empresarios de Hostelería y Alojamientos Turísticos de Cartagena y Comarca (Hostecar) y gerente del restaurante El Viejo Almacén.

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Restaurante El Viejo Almacen

"Sí, efectivamente hay una falta de personal, pero sobre todo cualificado", explica a este medio. Según señala, trabajadores para empleos temporales siguen apareciendo, especialmente entre estudiantes que buscan ganar un dinero durante el verano, pero escasean los profesionales formados.

"Lo que no tenemos son profesionales de la hostelería que quieran trabajar", afirma. A su juicio, el problema tiene su origen en la falta de formación específica: "Nos falta conseguir que se profesionalice este sector".

¿Es un problema de salarios?

Uno de los grandes debates gira en torno a si la dificultad para contratar responde a unas condiciones laborales poco atractivas. Antonio de María rechaza esa explicación de forma tajante. Recuerda que el convenio de hostelería firmado el año pasado contempla una subida salarial acumulada del 18% en cuatro años y asegura que "el que menos cobra, cobra 1.500 euros".

También niega que continúen produciéndose los abusos laborales que durante años se asociaron al sector. "Se trabajan ocho horas. Si en un establecimiento de costa hace falta trabajar más tiempo, se pagan las horas extraordinarias o se compensan".

Para el presidente de Horeca, la idea de que la hostelería explota a los trabajadores "es una leyenda urbana". Como prueba, recuerda que el empleo ha aumentado de forma significativa en la provincia gaditana. "En 2019 había 57.000 trabajadores dados de alta en la Seguridad Social y ahora hay 66.000. Hemos crecido en 9.000 nuevos puestos de trabajo".

Ante quienes atribuyen ese incremento a la elevada rotación laboral, recuerda la respuesta que recibió tras mencionar esos datos en una entrevista: "Contestó Comisiones Obreras que sí, pero que entran mucho y salen mucho". Una explicación que Antonio de María no comparte y que, a su juicio, no desvirtúa el crecimiento del empleo en el sector.

"Aunque pagues, hay gente que no quiere trabajar"

Rosique coincide en que las condiciones laborales han mejorado respecto a años anteriores. "Afortunadamente en España hemos evolucionado a mejor. Los trabajadores tienen su conciliación personal y familiar", sostiene.

Sin embargo, considera que el problema no desaparece por ofrecer mejores salarios. "Aunque pagues, no quieren trabajar", afirma. A su juicio, una de las causas es que algunas ayudas públicas hacen menos atractivo incorporarse al mercado laboral. "Hay mucha gente que te dice: 'Estoy cobrando una ayuda'", explica, asegurando que para algunas personas resulta más cómodo seguir percibiendo esa prestación que aceptar un empleo.

La presidenta de Hostecar asegura que, mientras algunas personas prefieren mantenerse con esas prestaciones, quienes realmente quieren trabajar encuentran empleo con facilidad. "Yo no conozco a nadie que quiera trabajar en hostelería y no esté trabajando", sentencia.

El absentismo, otro de los problemas del sector

Rosique también señala el absentismo laboral como una de las principales preocupaciones de los empresarios: "El otro problema que tenemos en la hostelería y en cualquier sector es el absentismo laboral. A veces preferimos no contratar y abrir menos horas que jugárnosla con alguien que no conocemos", reconoce.

"Tenemos que encontrar un término medio. Estoy totalmente en contra del empresario que explota al trabajador, pero también del trabajador que explota al empresario", sostiene la presidenta de Hostecar.

La presidenta de Hostecar asegura que esta situación genera una enorme incertidumbre en los negocios, especialmente en plena temporada alta. "Es muy duro que puedas subir una persiana porque tienes gente trabajando y, de repente, desaparezca", lamenta. En su opinión, el problema se agrava porque no existen suficientes consecuencias para quienes incumplen sus obligaciones laborales. "Si las personas que faltan al trabajo de forma ilegal estuvieran perseguidas y no se les consintiera, sería otra manera de trabajar", sostiene.

Por ello, rechaza la idea de que la falta de personal responda únicamente a la falta de interés por trabajar. "No es que la gente no quiera trabajar; es que a la gente se le pone muy cómodo no trabajar. La gente es más cómoda: 'Pues me quedo en casa'", concluye.

El perfil joven

Otra de las cuestiones que se ha puesto sobre la mesa este verano es la falta de jóvenes en el sector de la hostelería. Sin embargo, ambas asociaciones lo desmienten. Antonio de María considera que los datos desmontan ese discurso. "Eso de que los jóvenes no quieren trabajar no tiene nada que ver con la realidad", afirma.

Rosique incluso cuenta que, al menos en Cartagena y su costa, siguen incorporándose numerosos estudiantes durante el verano. "Tenemos muchísimos chicos trabajando para pagarse los estudios. Muchos universitarios vienen a trabajar en verano y son un aire fresco para las plantillas", explica. Por ello, rechaza que ese fenómeno sea generalizable a todo el país. "Por lo menos en Cartagena ese problema no lo tenemos".

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