
El Ayuntamiento de Madrid y la Empresa Municipal de Transportes han puesto fecha al regreso del renovado teleférico de Madrid, que conecta el Paseo del Pintor Rosales con la Casa de Campo: estará operativo en 2027 tras una reforma integral.
La infraestructura pasará de ser bicable a un sistema monocable. Esta modificación permitirá la instalación de 47 nuevas cabinas panorámicas y transparentes, con capacidad para diez pasajeros cada una, lo que mejorará la experiencia del recorrido de 2,5 kilómetros, que se mantiene exacto.
La inversión para esta segunda fase del proyecto asciende a más de 26,6 millones de euros. Las obras han comenzado este martes con la compleja tarea de retirar el antiguo cableado, que ha sostenido la atracción desde su inauguración hace más de medio siglo, para proceder después a la demolición parcial de las viejas estaciones y la remodelación de las seis torres por las que pasa.
El futuro teleférico ganará en eficiencia y velocidad. Frente a los 3,5 metros por segundo del modelo de 1969, el nuevo podrá alcanzar los 6 metros por segundo. Además, se duplicará la capacidad de carga de las cabinas, pasando de soportar 1.200 kilos a 1.800 kilos. La altura máxima del recorrido será de 55 metros.
La empresa encargada de la tecnología es Doppelmayr, y las cabinas se están fabricando en Suiza. El proceso de desmontaje es delicado, ya que los cables cruzan sobre infraestructuras críticas como la M-30 o las catenarias de Adif, lo que obliga a utilizar maquinaria especializada para mantener la tensión y evitar afecciones al tráfico.
Por su parte, el responsable de Teleférico de Madrid, Álvaro Vizcaíno, ha explicado que el trayecto antes duraba 11 minutos y en el nuevo proyecto habrá "una velocidad variable", que llega hasta 6 metros por segundo.
"El nuevo teleférico gana velocidad, gana confort, gana suavidad de marcha, gana reducir tiempo o no, dependiendo, si hay poco cliente podremos ser una velocidad menor, pero gana sobre todo confort", ha subrayado.
Según ha añadido, las terminales tendrán "un aspecto muy limpio", con muros de cristal que dejan pasar la luz y por fuera tiene un aspecto de arbolado que simula el ritmo vertical de los árboles para "no desentonar con el entorno".
