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Así es el centro de control que vigila el corazón de 28.000 madrileños las 24 horas del día

Ayuso presenta CardiologIA, un sistema con inteligencia artificial en el Ramón y Cajal que ya ha gestionado más de 11.000 alertas médicas.

Ayuso en la presentación en el Hospital público Ramón y Cajal de 'CardiologIA Madrid 365'. | CAM

Las paredes del centro de control del Hospital Ramón y Cajal están cubiertas por una gran pantalla de 22 metros cuadrados en la que parpadean datos, alertas y gráficos en tiempo real. Desde una sala que recuerda más a un centro de operaciones tecnológicas que a una consulta médica, un equipo de cardiólogos y enfermeras sigue a distancia la evolución de miles de pacientes con enfermedades cardiovasculares. El objetivo es detectar una descompensación antes de que se convierta en una urgencia.

Hasta allí se desplazó este lunes la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, para presentar CardiologIA Madrid 365, un sistema de telemedicina apoyado en inteligencia artificial que funciona desde noviembre de 2025 y que aspira a transformar el seguimiento de pacientes con insuficiencia cardiaca, arritmias o cardiopatía isquémica.

El programa, desarrollado en el Hospital Ramón y Cajal, da cobertura a una población de referencia de unas 600.000 personas y permite monitorizar a los pacientes durante las 24 horas del día, los 365 días del año. A través de la aplicación integrada en la Tarjeta Sanitaria Virtual, los usuarios pueden registrar parámetros como el peso, la tensión arterial, los niveles de glucosa o la saturación de oxígeno. En otros casos, estos datos llegan automáticamente mediante dispositivos conectados instalados en los domicilios.

Toda esa información alimenta una plataforma tecnológica capaz de analizar de forma continua el estado de cada paciente. Cuando detecta patrones asociados a un empeoramiento clínico, el sistema genera una alerta y activa distintos mecanismos de respuesta: desde una teleconsulta hasta la modificación de un tratamiento, una derivación urgente o la coordinación con los servicios de emergencias.

Según los datos facilitados por el Ejecutivo regional, desde su puesta en marcha el sistema ha gestionado 11.486 alertas clínicas, de las que cerca de 400 fueron catalogadas como críticas. En ese periodo ha dado seguimiento a 28.000 pacientes.

La Comunidad de Madrid ha destinado dos millones de euros a este proyecto, financiado parcialmente con fondos europeos Next Generation. La previsión es ampliar progresivamente su capacidad hasta alcanzar un millar de pacientes monitorizados de forma simultánea.

El corazón tecnológico del programa integra información procedente de múltiples fuentes sanitarias: historias clínicas electrónicas, pruebas diagnósticas, electrocardiogramas e imágenes médicas. A ello se suman los datos enviados por dispositivos conectados como tensiómetros, pulsioxímetros, básculas inteligentes, relojes electrónicos o monitores cardíacos portátiles.

La plataforma es capaz de generar alrededor de 160 tipos diferentes de alertas, clasificadas según el nivel de riesgo. El propósito es intervenir antes de que el deterioro clínico resulte irreversible, uno de los principales desafíos en patologías crónicas que suelen evolucionar de forma silenciosa.

Además del seguimiento médico, el sistema incorpora programas de rehabilitación domiciliaria y material educativo personalizado. Los pacientes pueden acceder a vídeos informativos, recibir recordatorios de medicación y comunicarse directamente con los profesionales sanitarios encargados de su seguimiento.

La presentación del proyecto coincide con la proximidad de una fecha simbólica para el hospital madrileño. El Ramón y Cajal celebrará en 2027 su cincuenta aniversario convertido en uno de los centros de referencia del sistema sanitario público español. Con iniciativas como CardiologIA Madrid 365, el hospital busca reforzar su papel en un ámbito cada vez más estratégico para la medicina: la vigilancia remota de pacientes mediante inteligencia artificial y dispositivos conectados.

La apuesta responde también a una realidad demográfica y sanitaria cada vez más evidente: las enfermedades cardiovasculares continúan siendo una de las principales causas de mortalidad y hospitalización en España, lo que ha convertido la detección precoz y el seguimiento continuado en una de las grandes prioridades de los sistemas de salud.

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