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La ficha policial del terrorista

Creó Al Qaeda en 1988 y odenó más de una decena de atentados, como el 11S en EEUU o el 7J en Londres.

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Nacido el 10 de marzo de 1957 en Yeda (Arabia Saudí), en el seno de una familia multimillonaria, es el decimoséptimo de los 52 hijos de Muamar Ben Laden, campesino saudí de origen yemení que se convirtió en magnate de la construcción. Estudió Religión y Ciencias Económicas y se graduó en la Universidad Rey Abdul Aziz.

En 1979, tras la invasión soviética de Afganistán, combatió junto con los muyahidin contra el ejército de la URSS y organizó el reclutamiento de miles de voluntarios en los países musulmanes. En 1988 creó la organización "Al Qaeda" (La Base), en referencia a la base de datos donde apuntaba a los combatientes. Su objetivo era "la guerra santa contra los judíos y los cruzados".

Tras la retirada soviética en 1989, regresó a su país, donde vertió duras críticas contra la monarquía por el apoyo prestado a Estados Unidos durante la Guerra del Golfo en 1991, lo que le valió la ruptura con el rey Fahd y con su propia familia. En 1991 se exilió en Sudán, donde dirigió una empresa constructora, considerada una "tapadera". En 1994, el Gobierno saudí le retiró la nacionalidad y en 1996, Sudán, presionado por la ONU, le pidió que se marchara.

Volvió a Afganistán, donde le acogieron los talibanes, que habían conquistado Kabul con apoyo estadounidense. Se instaló en los montes afganos con un grupo de leales, los Muyahidin Jalq (Combatientes del Pueblo). Desde allí dirigió las operaciones de Al Qaeda en Oriente Medio, Asia, Europa y América, y financió campos de entrenamiento en Afganistán, Sudán y Pakistán.

Aprobó y ordenó sus primeros atentados entre 1993 y 1996: un primer atentado contra las Torres Gemelas de Nueva York (6 muertos) en febrero de 1993; el derribo de tres helicópteros estadounidenses en Somalia en octubre de 1993 (18 muertos); el atentado de noviembre de 1995 contra el edificio de la Guardia Nacional saudí en Riad (7 muertos) y otro, en junio de 1996, que mató a 19 soldados norteamericanos en Arabia Saudí.

En agosto de 1998, dirigió dos atentados de Al Qaeda contra las embajadas estadounidenses en Kenia y Tanzania que causaron 224 muertos (12 de ellos estadounidenses) y 4.000 heridos. En noviembre de ese año, Estados Unidos ofreció cinco millones de dólares por su captura.

En el año 2000, un grupo terrorista de su organización utilizó una lancha-bomba para inmolarse contra el destructor de la marina norteamericana USS Cole, que se encontraba en el puerto de Adén, en Yemen. El resultado: 17 soldados estadounidenses muertos y una treinta de heridos.

Un año más tarde, el 11 de septiembre de 2001, los terroristas de Al Qaeda perpetraron en Estados Unidos el mayor ataque terrorista de la historia, con unos tres mil muertos, al secuestrar varios aviones comerciales que lanzaron contra las Torres Gemelas de Nueva York y el edificio del Pentágono, a las afueras de Washington.

El último gran atentado de la organización terrorista de Ben Laden se produjo el 7 de julio de 2005, cuando tres terroristas hicieron estallar tres bombas en tres vagones del metro de Londres. Poco después, un cuarto terrorista hacía estallar una bomba en un autobús público de la capital británica. El trágico resultado del atentado fue de 56 muertos, incluidos los cuatro suicidas, y más de 700 personas heridas.

Pese a que en las últimas horas algunos medios de comunicación y políticos españoles han intentado incluir los atentados terroristas del 11 de marzo de 2004 en Madrid entre los atentados ordenados o auspiciados por Osaba Ben Laden, el terrorista más buscado del planeta no tuvo relación alguna con los trágicos sucesos del 11-M, como refleja la sentencia que hizo pública en 2008 el Tribunal Supremo.

"La dependencia ideológica respecto de los postulados defendidos por Al Qaeda resulta asimismo del contenido de las reivindicaciones de la autoría de los actos terroristas y del resto del material incautado. Sin embargo no aparece relación alguna de carácter jerárquico con otros grupos o con otros dirigentes de esa organización, lo que permite establecer que la célula que operaba en Madrid, en la medida en que ha sido identificada, no dependía jerárquicamente de otra y por lo tanto puede considerarse a los efectos penales como un grupo u organización terrorista diferente e independiente", decía la sentencia.

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