L D (EFE)
”Sabemos el desenlace de esta batalla: el régimen iraquí será desarmado y derrocado. Pronto Irak será libre”. A pesar de estas palabras, Bush ha reconocido que “la lucha es feroz y no sabemos cuál será su duración”.
Las declaraciones de Bush, que pasa el fin de semana en la residencia presidencial de Camp David (a un centenar de kilómetros de Washington), se produjeron en medio de las crecientes dudas sobre la buena marcha del conflicto y la preocupación por la resistencia iraquí. Medios de prensa, pero también mandos militares como el general William Wallace, jefe del V Cuerpo de Ejército de EEUU, criticaron en los últimos días que el Pentágono no tuviera en cuenta que los iraquíes podían plantear una guerra de guerrillas que ha frenado el avance.
La batalla que han planteado unidades de los “fedayín” y la Guardia Republicana en el sur del país, donde EEUU esperaba recibir el apoyo incondicional de la población, ha hecho replantear los planes a los mandos militares del Pentágono, que han frenado el avance. Oficialmente se trata de “una pausa operativa” para asegurar las vías de comunicación entre las tropas y las líneas de suministro entre la retaguardia y la primera línea del frente, pero diversas fuentes apuntan a un cambio global de estrategia.
El secretario de Defensa, Donald Rumsfeld, rechazó el viernes un cambio en el curso a seguir y achacó las dudas al “cambiante estado de ánimo” de los medios de comunicación estadounidenses. Para Rumsfeld, la guerra se está desarrollando según lo previsto, y si se produce una impresión distinta es porque “el masivo volumen de información en televisión (...) puede producir desorientación”.
Bush, que mantuvo hoy una videoconferencia con su “gabinete de guerra”, atribuyó de manera indirecta la respuesta encontrada por las tropas aliadas a “la naturaleza cruel de un régimen moribundo”. Durante los últimos días, diversos responsables de la administración estadounidense han asegurado que los iraquíes luchan en muchos casos por las amenazas ejercidas contra ellos y sus familias, y por el temor a ser ejecutados si se niegan a combatir. “En áreas aún bajo su control, el régimen mantiene su dominio mediante el terror. Han tratado con brutalidad y han ejecutado a prisioneros de guerra. Los iraquíes que se niegan a luchar por el régimen están siendo asesinados”, manifestó el presidente.
Bush, en un discurso casi calcado al que pronunció el viernes ante un grupo de veteranos de guerra de EEUU, dijo que “ya esperábamos este tipo de crímenes” y advirtió de que “los criminales serán perseguidos sin tregua y serán juzgados con severidad”.
Las declaraciones de Bush, que pasa el fin de semana en la residencia presidencial de Camp David (a un centenar de kilómetros de Washington), se produjeron en medio de las crecientes dudas sobre la buena marcha del conflicto y la preocupación por la resistencia iraquí. Medios de prensa, pero también mandos militares como el general William Wallace, jefe del V Cuerpo de Ejército de EEUU, criticaron en los últimos días que el Pentágono no tuviera en cuenta que los iraquíes podían plantear una guerra de guerrillas que ha frenado el avance.
La batalla que han planteado unidades de los “fedayín” y la Guardia Republicana en el sur del país, donde EEUU esperaba recibir el apoyo incondicional de la población, ha hecho replantear los planes a los mandos militares del Pentágono, que han frenado el avance. Oficialmente se trata de “una pausa operativa” para asegurar las vías de comunicación entre las tropas y las líneas de suministro entre la retaguardia y la primera línea del frente, pero diversas fuentes apuntan a un cambio global de estrategia.
El secretario de Defensa, Donald Rumsfeld, rechazó el viernes un cambio en el curso a seguir y achacó las dudas al “cambiante estado de ánimo” de los medios de comunicación estadounidenses. Para Rumsfeld, la guerra se está desarrollando según lo previsto, y si se produce una impresión distinta es porque “el masivo volumen de información en televisión (...) puede producir desorientación”.
Bush, que mantuvo hoy una videoconferencia con su “gabinete de guerra”, atribuyó de manera indirecta la respuesta encontrada por las tropas aliadas a “la naturaleza cruel de un régimen moribundo”. Durante los últimos días, diversos responsables de la administración estadounidense han asegurado que los iraquíes luchan en muchos casos por las amenazas ejercidas contra ellos y sus familias, y por el temor a ser ejecutados si se niegan a combatir. “En áreas aún bajo su control, el régimen mantiene su dominio mediante el terror. Han tratado con brutalidad y han ejecutado a prisioneros de guerra. Los iraquíes que se niegan a luchar por el régimen están siendo asesinados”, manifestó el presidente.
Bush, en un discurso casi calcado al que pronunció el viernes ante un grupo de veteranos de guerra de EEUU, dijo que “ya esperábamos este tipo de crímenes” y advirtió de que “los criminales serán perseguidos sin tregua y serán juzgados con severidad”.
