LD (EFE)
La Comisión Cubana de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional (CCDHRN) divulgó el domingo en La Habana un informe basado en datos manejados por Amnistía Internacional (AI), según el cual Cuba es el país con mayor número de presos de conciencia del mundo. Elizardo Sánchez, líder de la organización, informó que la lista de presos de conciencia aumentó espectacularmente en el primer semestre de 2003, al ingresar en prisión tras juicios sumarísimos un total de 93 periodistas indepndientes, disidentes y activistas en defensa de los derechos humanos. Los presos fueron acusados de “conspirar” con EEUU y “atentar” contra la independencia del Estado.
El documento prosigue denunciando un “inquietante incremento de la represión política” en la primera mitad de 2003, y afirma que “a menos que ocurra un milagro, la situación general del país continuará empeorando en materia de derechos humanos y también en todo lo relacionado con la economía social”. De acuerdo con el informe, el año empezó en la isla con una campaña de “represión social” contra miles de ciudadanos “que trataban de obtener ingresos indispensables para su supervivencia mediante iniciativas en el comercio informal”. Sánchez afirma que esta operación dejó cientos de detenidos, aunque no existen cifras concretas. A continuación, dice, se desató “la más intensa ola de represión política” de las dos últimas décadas, con las condenas para 75 opositores a la dictadura de Fidel Castro.
La CCDHRN expone que los disidentes encarcelados se encuentran en “condiciones infrahumanas" al estar suis celdas infestadas de insectos y ratas. Además, aseguran que "el agua que beben está peligrosamente contaminada”, "hay poca alimentación" e “insuficiente” atención médica. Por si fuera poco, los condenados sufren “castigo extrajudicial”, ya que la mayoría está en prisiones alejadas de sus domicilios y confinados en celdas de máximo castigo o aislamiento. Tras más de cien días en prisión, su salud “se ha quebrantado sensiblemente”. El documento también informa de que al menos una docena de los recientes detenidos supera los sesenta años de edad y varios de ellos padecen enfermedades crónicas que agravan su situación.
La CCDHRN concluye vaticinando “más pobreza” y un “altísimo y creciente nivel de endeudamiento externo” para Cuba, y pidiendo al régimen comunista de Fidel Castro que sustituya el “ineficaz, represivo y ruinoso modelo totalitario” por un “Estado democrático de derechos, basado en una economía social de mercado”.
El documento prosigue denunciando un “inquietante incremento de la represión política” en la primera mitad de 2003, y afirma que “a menos que ocurra un milagro, la situación general del país continuará empeorando en materia de derechos humanos y también en todo lo relacionado con la economía social”. De acuerdo con el informe, el año empezó en la isla con una campaña de “represión social” contra miles de ciudadanos “que trataban de obtener ingresos indispensables para su supervivencia mediante iniciativas en el comercio informal”. Sánchez afirma que esta operación dejó cientos de detenidos, aunque no existen cifras concretas. A continuación, dice, se desató “la más intensa ola de represión política” de las dos últimas décadas, con las condenas para 75 opositores a la dictadura de Fidel Castro.
La CCDHRN expone que los disidentes encarcelados se encuentran en “condiciones infrahumanas" al estar suis celdas infestadas de insectos y ratas. Además, aseguran que "el agua que beben está peligrosamente contaminada”, "hay poca alimentación" e “insuficiente” atención médica. Por si fuera poco, los condenados sufren “castigo extrajudicial”, ya que la mayoría está en prisiones alejadas de sus domicilios y confinados en celdas de máximo castigo o aislamiento. Tras más de cien días en prisión, su salud “se ha quebrantado sensiblemente”. El documento también informa de que al menos una docena de los recientes detenidos supera los sesenta años de edad y varios de ellos padecen enfermedades crónicas que agravan su situación.
La CCDHRN concluye vaticinando “más pobreza” y un “altísimo y creciente nivel de endeudamiento externo” para Cuba, y pidiendo al régimen comunista de Fidel Castro que sustituya el “ineficaz, represivo y ruinoso modelo totalitario” por un “Estado democrático de derechos, basado en una economía social de mercado”.
