
LD (EFE) La oficina del Fiscal General de Timor Oriental en Dili fue saqueada por un grupo armado, mientras que ciudadanos hambrientos se peleaban por un poco de comida en un almacén de arroz en otra parte de la capital. En esas dependencias se guardan pruebas de las matanzas cometidas por las milicias proindonesias en complicidad con el Ejército en 1999, antes y después del referéndum en el que los timorenses se pronunciaron por la independencia.
En el centro de Dili, lo que comenzó como una larga cola para conseguir alimentos en un almacén de arroz acabó en una batalla campal entre unos miles de personas. La zona ha sido controlada por efectivos de la fuerza internacional, compuesta por militares y policías de Australia, Malasia, Nueva Zelanda y Portugal.
Según la cadena australiana ABC, las peleas y los actos de saqueo también se ha producido hoy en otras áreas de Dili. Mientras que algunas organizaciones no gubernamentales que operan en Timor Oriental han advertido de una inminente crisis humanitaria, el comandante de las tropas australianas, Michael Slater, indicó que para garantizar el suministro primero hay que restablecer el orden.
Por su parte, el ministro timorés de Asuntos Exteriores, Jose Ramos Horta, ha advertido de la necesidad de que las personas desplazadas por la violencia, que se calcula en unos noventa mil refugiados, vuelvan a sus casas. Aseguró a los refugiados que pueden sentirse seguros de regresar a sus viviendas porque les protegerá el contingente extranjero en Dili.
