LD (EFE) En los primeros 45 minutos desde que la biblioteca-museo de Simi Valley abrió sus puertas al público, unas 1.500 personas rindieron respetos al ex presidente Ronald Reagan, definido por su esposa Nancy en la revista Time como el "eterno optimista".
En tanto, Ann Roman, portavoz del Servicio Secreto estadounidense, entidad que coordinará todas las medidas de seguridad entre agentes federales y policías locales, dijo que los actos fúnebres de Reagan tendrán la misma categoría que otros acontecimientos importantes, como las próximas convenciones nacionales de los republicanos y demócratas para designar a sus candidatos a la presidencia o la cumbre del Grupo de los Ocho (G-8) en el estado de Georgia.
El anuncio del Departamento de Seguridad Nacional coincide con la intensificación de las medidas de seguridad para proteger a los centenares de jefes de Estado y dignatarios que llegarán a la capital de EEUU para asistir, el viernes, al funeral de Reagan. "Nuestro objetivo es proporcionar un entorno seguro", dijo Ann Roman, quien labora para la.
Los restos de Reagan viajarán el miércoles a Washington y serán trasladados desde la base Andrews de la Fuerza Aérea, en el vecino estado de Maryland, hasta el Capitolio, donde serán velados por efectivos de la Policía Metropolitana y la Policía Nacional de Parques. La caravana fúnebre pasará frente a la Casa Blanca y su recorrido a lo largo de la avenida Pensilvania será celosamente vigilado por tiradores de elite, que se instalarán en los edificios que bordean esa céntrica avenida de la capital estadounidense.
