
LD (EFE) La ciudad sagrada hindú de Benarés amaneció paralizada por una huelga general en protesta por la masacre terrorista que ha dejado veinte muertos y más de cien heridos. Los mercados permanecen desiertos al igual que muchas oficinas públicas y privadas de la ciudad, donde apenas se registró tráfico rodado a causa del paro.
La huelga fue convocada por los principales partidos nacionalistas hindúes, el Bharatilla Janata Party (BJP) y el Vishwa Hindu Parishad (VHP), en todo el estado de Uttar Pradesh (norte de la India) en protesta contra los ataques. La administración local ha ordenado el cierre de las escuelas, universidades y otras instituciones educativas hasta nuevo aviso.
Cientos de personas han salido a la calle portando banderas negras para protestar contra las deficiencias de seguridad en la ciudad tras los atentados, cuya autoría no ha sido determinada aunque se sospecha de algún grupo radical musulmán. Durante las protestas, en las que grupos de radicales quemaron banderas de Pakistán, se registraron algunos incidentes de violencia y la policía cargó con palos contra grupos de manifestantes, aunque mantiene la situación bajo control, según la agencia de noticias PTI.
