L D (EFE)
El submarino yace sobre el fondo marino a mucha más profundidad que la indicada este sábado, cuando se dijo que el sumergible estaba a 170 metros, reconoció Ivanov, quien viajó al lugar del naufragio desde la base de la Flota del Norte rusa, en Severomorsk. Ivanov, a bordo del crucero "Mariscal Ustínov", señaló a la prensa que el submarino muestra su escotilla principal abierta.
El "K-159", que entró en servicio en 1963 y cuya vida útil terminó en 1989, se hundió al desengancharse durante una tormenta de los cuatro pontones que lo sujetaban y aseguraban su navegabilidad. El sumergible, con los dos reactores desconectados y sin armamento a bordo, era remolcado para su desguace al puerto de Poliarni, cerca de Murmansk, cuando se produjo la tragedia a tres millas de las islas Kildin.
Según reveló la Flota del Norte rusa, además del "K-159", otro sumergible similar era también trasladado a Poliarni para su desmantelamiento, lo que complicó las tareas iniciales de rescate de la tripulación del submarino hundido. Sólo uno de los diez tripulantes con que contaba el "K-159" pudo ser rescatado con vida. También se recuperaron dos cadáveres de las aguas.
El ministro de Defensa ruso dijo que los cuerpos de los siete marinos restantes del "K-159" están con casi total seguridad en el interior del submarino, aunque dijo que continuará el rastreo de las aguas cercanas al naufragio. A pesar de que la escotilla principal del submarino estaba abierta, y por lo tanto el agua debió inundar el casco en los primeros minutos del naufragio, los equipos de rescate hicieron descender hasta el "K-159" aparatos de sonar para detectar cualquier sonido, aunque sin resultado alguno.
Ivanov subrayó que el naufragio del "K-159" fue debido a la "negligencia" e "imprudencia" de quienes ordenaron y organizaron el traslado del submarino con unas condiciones meteorológicas adversas. "Aquí, de nuevo, se ha puesto de manifiesto el hábito ruso de confiar en la mera suerte y pensar que todo va a salir bien" aunque no se cumplan las normas mínimas de seguridad, manifestó Ivanov.
El "K-159", que entró en servicio en 1963 y cuya vida útil terminó en 1989, se hundió al desengancharse durante una tormenta de los cuatro pontones que lo sujetaban y aseguraban su navegabilidad. El sumergible, con los dos reactores desconectados y sin armamento a bordo, era remolcado para su desguace al puerto de Poliarni, cerca de Murmansk, cuando se produjo la tragedia a tres millas de las islas Kildin.
Según reveló la Flota del Norte rusa, además del "K-159", otro sumergible similar era también trasladado a Poliarni para su desmantelamiento, lo que complicó las tareas iniciales de rescate de la tripulación del submarino hundido. Sólo uno de los diez tripulantes con que contaba el "K-159" pudo ser rescatado con vida. También se recuperaron dos cadáveres de las aguas.
El ministro de Defensa ruso dijo que los cuerpos de los siete marinos restantes del "K-159" están con casi total seguridad en el interior del submarino, aunque dijo que continuará el rastreo de las aguas cercanas al naufragio. A pesar de que la escotilla principal del submarino estaba abierta, y por lo tanto el agua debió inundar el casco en los primeros minutos del naufragio, los equipos de rescate hicieron descender hasta el "K-159" aparatos de sonar para detectar cualquier sonido, aunque sin resultado alguno.
Ivanov subrayó que el naufragio del "K-159" fue debido a la "negligencia" e "imprudencia" de quienes ordenaron y organizaron el traslado del submarino con unas condiciones meteorológicas adversas. "Aquí, de nuevo, se ha puesto de manifiesto el hábito ruso de confiar en la mera suerte y pensar que todo va a salir bien" aunque no se cumplan las normas mínimas de seguridad, manifestó Ivanov.
