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Gallardón toma posesión sin hablar de la politización de la Justicia y la corrupción

Gallardón defendió a Caamaño como "hombre sincero" al frente de Justicia. En su primer discurso, rehusó mojarse en los temas importantes.

Libertad Digital
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Muchos años ha estado esperando el dirigente popular Alberto Ruiz Gallardón el momento que ha vivido este jueves en el Palacio de Parcent (Madrid) cuando se producía el traspaso de carteras y Francisco Caamaño dejaba de ser ministro de Justicia en su favor.

Sus primeras palabras han estado dirigidas a "la generosidad del presidente del Gobierno", a Mariano Rajoy, por haberle designado titular de Justicia.

Los segundos vocablos que ha pronunciado han sido para decir que estar al frente del ministerio es "una de las mayores responsabilidades que le han sido nunca encomendadas".

El discurso de Alberto Ruiz Gallardón no ha defraudado en su forma porque ha hablado de "progreso", de "selva de problemas", de "cambiar la realidad", de "ser rebelde" y de luchar contra la "fatalidad".

"Lo que somos, lo que queremos ser, nuestro proyecto de convivencia como nación se expresa en el ordenamiento jurídico", ha destacado un emocionado ministro.

El popular también ha recordado su condición de fiscal de carrera para luego subrayar que su primera vocación es la política, y la segunda, el derecho. "Hoy ambas vocaciones vuelven a encontrarse", dijo Ruiz Gallardón.

Sobre el fondo de su intervención, el exalcalde de Madrid ha instado a incrementar "el espíritu modernizador de la Justicia" concretado en algunas medidas que ha esbozado como un cambio en el modelo de la oficina judicial, una simplificación de los procedimientos judiciales, reforzar la jurisdicción voluntaria, fomentar el arbitraje y los juicios rápidos en la jurisdicción civil.

Aunque Alberto Ruiz Gallardón ha señalado que no era el día para desgranar las medidas que aprobará en los próximos meses ha anunciado que elaborará un estatuto de las víctimas que recoja "sus derechos y medios de acceso a la información", así como su "protección jurídica y asistencia social y psicológica".

También pretende cambiar el sistema de elección de los vocales del Consejo General del Poder Judicial y los requisitos para ser designado magistrado del Tribunal Constitucional en aras de "preservar su independencia e imparcialidad." Asimismo, se ha comprometido a renovar de forma inmediata a los miembros del guardián de la Constitución que se encuentran en la interinidad desde hace más de un año en "diálogo con la oposición".

En su primer discurso ya con la cartera en mano ha faltado escuchar las palabras terrorismo, corrupción y politización de la Justicia.

Este jueves Gallardón ha estado rodeado por sus predecesores en este cargo, los exministros de Justicia Margarita Mariscal de Gante, Ángel Acebes y José María Michavila. También han asistido al acto magistrados del Tribunal Supremo, fiscales y algunos vocales del Consejo, aquellos que no están molestos con su nombramiento. Ha llamado la atención la ausencia del presidente del Poder Judicial, Carlos Dívar y del Tribunal Constitucional, Pascula Sala.

Por último, el ya ministro de Justicia elogió expresamente el trabajo de su antecesor, Francisco Caamaño: "Un hombre sincero, moderado y prudente al que doy mi más sincero agradecimiento".

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