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DISOLUCIÓN DE LAS CORTES. ELECCIONES 2004

DOCUMENTO: Texto íntegro del discurso de Aznar

A continuación reproducimos íntegramente la intervención del presidente del Gobierno, José María Aznar, tras la disolución de las Cortes y la convocatoria oficial de elecciones generales.

"Quiero anunciar a la nación que Su Majestad el Rey acaba de firmar el decreto por el que se disuelven las Cortes generales elegidas el 12 de marzo del año 2000. Bajo mi responsabilidad, y previa deliberación del Consejo de Ministros, se han cumplido las previsiones constitucionales. Las elecciones generales se celebrarán el día 14 de marzo.

La legislatura se ha completado en su totalidad, sin que el presidente del Gobierno haya recurrido a su facultad constitucional de decretar la disolución anticipada. Hemos querido escoger la fecha electoral que mejor conviniera a ningún interés singular. Me comprometí a que las elecciones se celebrarían al cumplirse cuatro años de las anteriores, y así va a ser, como ya sucedió en la anterior legislatura.

Pienso que la estabilidad tiene valor político, y es positiva para nuestro país. Creo en la estabilidad como signo de madurez y de respeto a las instituciones democráticas.

Concluye ahora la VII Legislatura. Deseo en este momento reconocer la tarea de los parlamentarios que han formado parte de las dos Cámaras. Han sido unos años de intenso trabajo en el Parlamento, en los que diputados y senadores han debatido y se han pronunciado sobre materias de gran trascendencia para la vida de los españoles.

La mayoría parlamentaria que invistió de su confianza al Gobierno presentó ante los españoles un programa político de centro, un programa reformista y un programa apoyado en el diálogo. Creo que esos tres rasgos -centro, reformismo y diálogo- han estado presentes en todo momento de la acción de gobierno.

A lo largo de esta legislatura se han impulsado iniciativas muy importantes. Reformas moderadas. Reformas necesarias, sensatas, que han buscado en todo momento el mejor servicio del interés general. Destaco, por encima todas, las iniciativas que han contribuido a avanzar decisivamente en la lucha contra el terrorismo, así como aquellas que han servido para fortalecer las instituciones democráticas.

Por iniciativa del Gobierno se han aprobado reformas económicas con el objetivo de favorecer la creación de empleo. Reformas de impuestos y del Presupuesto. Reformas para reforzar la Seguridad Social. Reformas del sistema educativo. Reformas en el campo de la justicia. Reformas con el fin de fortalecer la seguridad ciudadana. Reformas sobre extranjería e inmigración. Se han abordado proyectos de modernización, como el Plan de Infraestructuras, y proyectos necesarios de solidaridad, como el Plan Hidrológico Nacional.

Creo que esta legislatura deja detrás una inmensa labor de gobierno en todos los ámbitos de la vida nacional, de la que me siento legítimamente orgulloso y satisfecho. El Gobierno y la mayoría que le ha sustentado anunciaron desde el primer momento que ejercerían el más intenso diálogo sobre todas y cada una de sus iniciativas, independientemente de su ventaja y de su mayoría parlamentaria.

Diálogo con los agentes sociales, con las fuerzas políticas, con las instituciones autonómicas y locales. Y, sobre todo, diálogo permanente con los ciudadanos. Sin abdicar de su responsabilidad, quiero destacar hoy que todas y cada una de esas reformas han sido objeto de diálogo.

En la mayor parte de los casos ha sido posible alcanzar acuerdos. Acuerdos sociales, como los relativos a las pensiones. Acuerdos institucionales, como el sistema de financiación autonómica y financiación local. En la mayoría de las ocasiones, hemos obtenido el apoyo parlamentario de otras fuerzas políticas. Deseo agradecer su contribución a cuantos, por la vía del acuerdo, han hecho posible que las reformas fueran un esfuerzo compartido por una base más ancha.

Creo que del trabajo desarrollado estos ocho años se derivan cambios importantes en nuestro país. Creo que hemos avanzado como nación y que los principales protagonistas han sido los españoles, cuyo esfuerzo individual ha traído consigo el avance del conjunto de la sociedad.

Llega ahora el momento de las elecciones generales. La decisión de futuro está en manos de los ciudadanos. Con su voto, orientarán el rumbo de nuestra nación durante los próximos años. Años decisivos para consolidarnos en lo que venimos siendo: una de las grandes naciones del mundo. Es el momento del ejercicio de la única soberanía que nos hemos concedido: la soberanía nacional. El poder soberano ejercido conjuntamente por todos los ciudadanos españoles.

Los españoles elegirán libremente entre proyectos políticos diferenciados. Se pronunciarán acerca de cuestiones muy importantes que se plantean actualmente, y sobre las personas que, a su juicio, son más adecuadas para gestionarlos. Los españoles decidirán y, al dar nuestro voto a unas u otras formaciones políticas, emitirán un juicio inapelable sobre los diferentes programas y propuestas. Llevamos 25 años de democracia constitucional. Probablemente los mejores 25 años de nuestra historia nacional.

Cuando acabamos de celebrar el XXV aniversario de nuestra Constitución, creo oportuno ligar los progresos conseguidos por la sociedad española con nuestro régimen político. Creo que habría sido completamente imposible alcanzar los objetivos que nos hemos propuesto de no haber contado con un marco de convivencia estable y fruto del más amplio consenso.

Como es sabido, con esta legislatura concluirá el período en el que yo estaré al frente del Gobierno. Al terminar mi mandato, no tengo intención de girar la cabeza y mirar hacia atrás. Me marcho con la conciencia tranquila, pienso, serenamente, que he asumido en todo momento mi responsabilidad, y que dejo cumplidos todos los compromisos que adquirí frente a los ciudadanos.

Tengo el orgullo de haber servido a España, y la satisfacción de dejar a nuestro país en una situación mejor de como estaba cuando me hice cargo de la responsabilidad de gobernar. Pero pienso sobre todo que España tiene ahora nuevos retos que abordar, y tiene la oportunidad de alcanzar metas que durante demasiados años nos parecieron inalcanzables.

España puede ser una sociedad de pleno empleo, políticamente estable y económicamente dinámica. Una sociedad de bienestar, solidaria y tranquila. Una nación con capacidad real de influencia y de presencia en el mundo.

Estas elecciones son trascendentales para el futuro de España. Empieza ahora la campaña electoral, y permítanme que para ella reclame limpieza y honestidad. Que pida madurez, sensatez y respeto a la inteligencia de los electores. Y permítanme también que pida a los españoles que acudan todos a las urnas el próximo día 14 de marzo. Tienen que decidir sobre cuestiones fundamentales. Su responsabilidad consigo mismos y con su país es pronunciarnos sobre ellas".

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