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Gabriel Moris: "¿Quién ha sido? ¿Por qué? ¿Para qué?"

Ni su enfermedad, ni el paso del tiempo, han podido acabar con las ganas de luchar de Gabriel Moris.  

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Llevan 53 meses consecutivos concentrándose en Alcalá de Henares, en unos actos sencillos de homenaje a las víctimas y de reivindicación de la verdad del 11M.

Gabriel Moris une a su condición de víctima del 11M, como padre de Juan Pablo, la de haber participado en el juicio del 11M como perito de parte en la pericial de explosivos ordenada por el juez Gómez Bermúdez. Por ese motivo es una persona cualificada y legitimada para hablar del 11M, y para exigir que se investigue hasta el final con todas las consecuencias que de ello se deriven, porque "no se puede olvidar lo inolvidable".

En el verano de 2008 una grave y rara enfermedad le mantuvo muchos meses al borde de la muerte. Tras una durísima rehabilitación, siempre acompañado por su mujer, Pilar Crespo, ha conseguido superar gran parte de las secuelas físicas provocadas por esa enfermedad. Sin embargo, ni la dolencia, ni las limitaciones físicas que le provocaron, han podido terminar con su voluntad de seguir peleando y reivindicando la verdad del 11M.

Además de escribir centenares de artículos en diferentes medios de comunicación, Gabriel ha vuelto con fuerza a las concentraciones que los 11 de cada mes se organizan en la Plaza de Cervantes de Alcalá de Henares. Y no asiste como mero espectador sino que, mes a mes, hace gala de su inteligencia y sentido del humor delante del micrófono, y de su incansable lucha reivindicando una nueva investigación sobre los atentados. 

Hoy les ofrecemos su última intervención, el pasado 11 de febrero. Gabriel explica, en primer lugar, los motivos por los que vuelve a la plaza un mes detrás de otro: "Mis razones para estar aquí es que ese desdichado día perdimos para siempre a nuestro hijo Juan Pablo con sólo 32 años. Era una persona con una capacidad enorme de relación y de comprensión. Sobre todo para con la gente más sencilla. Iba a trabajar, como casi todos los que iban en los trenes".

Enseguida empiezan sus reproches: "Ni sindicatos, ni partidos políticos, ni parlamentarios, ni la sociedad en general, quiere saber nada de lo que pasó el 11M. Todo eso se gritaba el día que mataron a tantas personas. Alguien dijo que España no se merecía un Gobierno que le mintiera. Ese mismo 'alguien' no ha vuelto a repetir la frase hoy, a pesar de que no sabemos quién lo hizo, ni por qué lo hizo, ni para qué lo hizo".

Y lanza un reto: "Reto a cualquier autoridad, representante de nuestro Estado de Derecho, que fue elegida por nosotros, que viven de nosotros, a que me convenza de que lo que estoy diciendo no es cierto". En relación al único imputado, Moris quiere que "los representantes de nuestro Estado de Derecho me digan a mí si ese solo señor pudo cometer los atentados. Si no fue él, o si no fue él sólo, ¿qué hace el Estado para salir de la situación que tenemos?".

Se pregunta Gabriel que "si los que nos faltan estuvieran viéndonos ¿estarían contentos de nosotros como familiares, o estarían contentos de la sociedad en la que han vivido y han trabajado y han arrimado el hombro para que la sociedad fuera más libre y más justa?"

En otro momento, habla de aquellas manifestaciones del "No a la guerra" y comenta: "Si alguien nos dice mañana que se ha vuelto a cometer un atentado similar al del 11M seguro que nos encolerizábamos todos. Con seguridad, no me cabe duda. Pero por las manifestaciones que se hicieron pidiendo paz aquel día, ¿hemos logrado algo? ¿Había guerra para cometer el atentado? ¿La guerra de Irak tuvo algo que ver? ¿Por qué seguimos en guerra en Afganistán?"

Mes a mes, Gabriel se hace preguntas sobre porqué se ha actuado así ante la masacre del 11M y porqué no se quiere investigar hasta el final: "¿Qué no podría salir si se abriera como debe de hacerse una nueva investigación del 11M? La verdad es que todas estas preguntas nos hacen pensar lo peor". 

Haciendo gala de su sentido del humor, Gabriel dice que "aunque me prohíban fumar, incluso en la calle, nadie me va a prohibir pensar. Y cuando algo se oculta, habrá alguna razón para hacerlo".

Por último, se lamenta de la actitud de los políticos hacia las víctimas: "¿Por qué no se da la palabra a las víctimas para que nos expresemos libremente en el Parlamento?" se pregunta, para reflexionar a continuación: "Sí, se han llevado a víctimas allí. Pero se han llevado de espectadores y de objeto de conmiseración por parte de los políticos que tienen tan buen corazón que las reciben allí como si fueran bichos raros. Si el nicho electoral de las víctimas fuera del 20% de la población, igual cambiaban su actitud".

Mañana, 11 de marzo, Gabriel volverá a coger el micrófono en la Plaza de Cervantes de Alcalá de Henares. Todos los que siguen queriendo saber la verdad, están invitados a los actos que las víctimas han organizado para conmemorar el séptimo aniversario de la masacre.

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