(Libertad Digital) La versión oficial del 11-M nos dice la mochila o bolsa de Vallecas procedía también de la estación de El Pozo y que era una especie de ADN con toda la información de lo que de verdad sucedió en los trenes. En teoría, todos los artefactos que estallaron el día 11 causando 192 muertes eran como el que contenía la mochila de Vallecas. Ahora sabemos que no es así o que, al menos, esa muestra falla en algo al compararla con la realidad: para empezar tenía metralla. Pero antes incluso de que se desvelara este nuevo dato sobre la inexistencia de clavos, tuercas o tornillos en los cadáveres, la famosa mochila de Vallecas ya estaba bajo sospecha: Existe una auténtica catarata de indicios que apuntan a que jamás estuvo en la estación de El Pozo. En primer lugar, resulta inverosímil que pudiera pasar desapercibida en la estación, ya que los Tedax revisaron por dos veces todos los bultos del primero al último de los vagones. En segundo lugar, las únicas muestras de metralla de las verdaderas bombas obtenidas en uno de los escenarios de explosión –no en los cuerpos– no coinciden con la metralla de la mochila de Vallecas. Por último, las diferencias de composición entre la mochila de Vallecas y la que detonaron los Tedax en la estación de El Pozo son demasiado grandes. A pesar de todo ello (o quizá precisamente por eso), los defensores de la versión oficial han intentado por todos los medios convencer a la opinión pública y al juez de que la mochila de Vallecas y la de El Pozo eran muy parecidas. Como veremos, esos intentos han llegado hasta el punto de manipular (una vez más) la información para tratar de adecuarla a lo que la versión oficial requería. Aunque en esta ocasión, esas manipulaciones quedan puestas claramente en evidencia en el propio sumario. Dos testigos Son dos los testigos que vieron el contenido de la mochila encontrada (y detonada) en la estación de El Pozo: el policía municipal Jacobo Barrero, que fue quien encontró la mochila en un vagón y la sacó al andén. el Tedax que se encargó de detonar esa mochila en la propia estación Los dos testigos narraron, primero ante la Policía y luego ante el juez, lo que vieron en aquella mochila. Además, contamos con las declaraciones que aquel policía municipal efectuó a diversos medios de comunicación el mismo 11 de marzo y en los días sucesivos. Lo que Jacobo Barrero vio en la mochila de El Pozo fue un teléfono móvil "muy antiguo" sobre una tartera de la que salían sendos cables de color ROJO y NEGRO. Esas declaraciones coinciden con las que efectuó, también ante la Policía y el juez, el Tedax que detonó el artefacto. Tan sólo hay un punto de diferencia entre las declaraciones del Tedax y las del policía munipal: mientras que el policía municipal vio que el explosivo estaba contenido en una tartera, el Tedax asegura que estaba contenido en una bolsa de plástico azul con cinta amarilla de cierre. Pero también el Tedax vio los cables que conectaban el explosivo al teléfono móvil y declaró que esos cables eran ROJO y NEGRO. Dos dibujos y el vídeo del aniversario De hecho, ese Tedax elaboró ante el juez un dibujo de lo que él vio (ver Figura 1, extraída del sumario). Observe el lector que el Tedax indica claramente el color de los cables y dibuja el detonador que pudo ver (lo que indica que el detonador no estaba dentro de la masa explosiva). En su declaración ante el juez, ese Tedax se comprometió a hacer llegar al juez un nuevo dibujo, más detallado, al día siguiente. La Figura 2 (también extraída del sumario) recoge el nuevo dibujo que se hizo llegar al juez después de que el Tedax retornara a su unidad. Pinche AQUÍ para ampliar la imagen Pinche AQUÍ para ampliar la imagen Como puede verse, se trata de un dibujo realizado por un profesional. Pero más que la cuidada confección de ese dibujo, lo que llama la atención son los sutiles cambios de detalle: En primer lugar, el detonador ha cambiado de posición: ya no está fuera de la bolsa, sino inserto en la masa de explosivo (como en la mochila de Vallecas). En segundo lugar, se han añadido convenientemente a la mochila de El Pozo numerosos trozos de metralla (como en la mochila de Vallecas). ¿Cómo iba el Tedax a ver esos trozos de metralla, si estaban dentro de la masa explosiva que no es transparente? ¿Acaso se hizo también una radiografía de esa mochila, que también han ocultado al juez? ¿O es sólo un intento de asemejar la mochila de El Pozo a la de Vallecas? Finalmente, el color de los cables ha cambiado entre un dibujo y otro. Las declaraciones del policía municipal y del Tedax señalan claramente que los cables eran NEGRO y ROJO. De hecho, así lo anota el propio Tedax a mano en el primer dibujo que hace delante del juez. Sin embargo, en el segundo dibujo, realizado en dependencias policiales, los cables han pasado, por arte de birlibirloque, a ser ROJO y AZUL. ¿Adivina el lector qué otra mochila tenía los cables de color ROJO y AZUL? ¡Exacto! ¡La mochila de Vallecas! Con esto termina la metamorfosis de una mochila. Basta con cambiar la posición de un detonador, añadir un poco de metralla y modificar el color de unos cables: ¡La mochila de Vallecas y la de El Pozo eran iguales! Por si quedaban dudas, un año después de los atentados, los medios de comunicación recogieron el testimonio del gran protagonista de Vallecas: el TEDAX "Pedro" que desactivó la mochila en el Parque Azorín de Madrid, cerca de la comisaría. Concedió entrevistas a periódicos y a televisiones relatando cómo actuó aquella noche. La cadena Telecinco reconstruyó con su ayuda lo sucedido filmando en los escenarios reales cada paso que dio el experto en desactivación. "Pedro" fue mostrando y explicando con todo detalle cómo se enfrentó a la bolsa: la abrió, la palpó, localizó y retiró el teléfono móvil y procedió a analizar una pegajosa masa explosiva. En la reconstrucción –lógicamente con menos esmero que el empleado aquella noche– "Pedro" mostró a las cámaras la consistencia de la masa y los clavos que contenía a modo de metralla. Lo que ahora parece claro es que las mochilas gemelas no hubieran provocado los daños que ocasionaron los explosivos que sí estallaron. A fin de cuentas –detalles artísticos aparte– la versión oficial nos dice que ambas tenían metralla. Las que mataron, no.