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"Lamento que haya dirigentes que, debiéndole todo a Aznar, le llamen ahora hijo de puta"

La presidenta de la Comunidad de Madrid, que volvió a ser noticia esta semana por los cambios en su gobierno regional, no duda en decir este domingo en El Mundo lo que no le gusta del nuevo PP –se dice "desconcertada" por ese "constante viaje al centro"– y de algunos gestos que se vieron en el congreso de los populares, como la ausencia de referencias a San Gil en el discurso de Rajoy o la "coartada" del nombramiento de Mar Blanco. Con los que ahora arremeten contra Aznar, se muestra especialmente dura.

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(Libertad Digital) En una entrevista en El Mundo, Esperanza Aguirre expone de forma clara y directa lo que no le gustó del congreso y también lo que le disgusta del giro de su partido y de sectores de la formación política. La presidenta de la Comunidad de Madrid es especialmente dura con quienes ahora reniegan de José María Aznar pero también con el propio líder del PP, de quien señala varias cosas que vio y no le gustaron durante el congreso del partido celebrado la pasada semana.
 
La presidenta de la Comunidad de Madrid comienza hablando de los cambios en su gobierno regional, de los que insiste en que se debe a la crisis económica. Afirma que lo tenía pensado desde "antes del congreso del PP". Una cita tras la cual se autodenominó "verso suelto", idea que reitera en la entrevista. Reitera que "rima" con la mayoría de votantes, unos votantes que, dice, están "encantados de pertenecer a un partido de centro derecha y hasta cierto punto un poco desconcertados con este viaje permanente al centro".
 
"Es sorprendente que la nueva dirección del partido pretenda volver al centro sin explicar por qué la anterior dirección, que estaba dirigida por Rajoy, se alejó del centro", añade. Para la dirigente popular, "hay contradicciones" en el discurso de su partido, y un ejemplo de ello es lo que ocurre con Aznar. De un lado, dice, se pretende "recuperar el espíritu de centro que nos dio la victoria en el 96", con Aznar a la cabeza. De otro, "se pretende anatemizar y arrinconar el pensamiento" del ex presidente del Gobierno. Ese "desconcierto", denuncia, "llena de entusiasmo a nuestros adversarios y a nosotros nos paraliza". "El aplauso de nuestros adversarios políticos y mediáticos nos debe preocupar. Son aplausos envenenados", añade, "y no paran de aplaudirnos".
 
Sobre el centro, la palabra que no se cae de la boca de la nueva dirección del PP, dice, como Aznar, que no puede ser "un viaje interminable". "¿Pero no estábamos en el centro con Aznar?", insiste. Y da su propia definición de centro político: "ausencia de dogmatismo" y "estar abierto a todo y a todos".
 
En otro punto de la entrevista, Aguirre alude a la ausencia en la cúpula del PP de los dos nombres que ella sugirió a Mariano Rajoy: los de Ignacio González y Francisco Granados. "Yo propuse dos nombres y él no consideró oportuno incluirlos", algo que para ella es "perfectamente legítimo y respetable". Más clara se muestra al hablar de la ausencia total de críticos en los órganos directivos del partido. "La integración de los críticos no se ha producido", sentencia Aguirre, para quien "lo difícil" hubiera sido, precisamente, "integrar a quienes han formulado críticas". "Integrar a los del botafumeiro es muy fácil".
 
Aguirre no se ve "perdedora" del congreso porque, como recuerda, no se ha presentado a pesar de las numerosas peticiones que, reconoce, le hicieron desde su partido. De la presencia en la Ejecutiva de Alberto Ruiz Gallardón y su número dos, Manuel Cobo, afirma que "evidentemente" el alcalde "estará muy contento". Y añade, sobre el cargo del alcalde en el comité de dirección, "que el presidente sí ha querido singularizarle, incluyéndole en ese comité, y es muy libre de hacerlo". "Lo que no comprendo", continúa, es por qué no se dijo públicamente en el Congreso".
 
Hay otro punto que a Aguirre le disgustó de lo que ocurrió en el cónclave de los populares. "Honestamente, no me gustó que el presidente no mencionara en su intervención a María San Gil", un "referente moral para todo el PP", dice Aguirre, que después le agradece a Rajoy el gesto de decir días después que hay hueco para la dirigente vasca en la Ejecutiva. Sobre la inclusión de Mar Blanco, es rotunda: "A mí las coartadas no me gustan. Y eso lo considero una coartada".
 
Las críticas más duras llegan al hablar de la reacción que suscitó el discurso de José María Aznar en el congreso del PP, un discurso que, señala Aguirre, fue "extraordinario". "Ninguno de los que critican ahora a Aznar y que por cierto le deben todo a él, ha dicho con qué punto del discurso de Aznar no estaba de acuerdo", recuerda la presidenta madrileña. "Lamento que haya algunos dirigentes que, debiéndole a Aznar todo, digan ahora que es un hijo de puta. Allá ellos. Eso demuestra su calidad humana", sentencia Aguirre, convencida de que "el 99 por ciento de nuestros votantes suscribirían las palabras" del ex presidente del Gobierno.

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