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Rubalcaba, acorralado por el Faisán

Nervioso, enfadado... El Faisán aprieta y Rubalcaba ya no está tan cómodo con el protagonismo. El próximo miércoles se ausentará de la sesión de control.

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El "superministro", "vicepresidente, ¡o más!", le decían sus propios compañeros de partido hace unos meses, cuando el debate sucesorio en el PSOE estaba en su máximo esplendor. Era casi el único asunto que ocupaba la portada de política. Impensable hubiera sido entonces que el número dos (o "uno", según algunos) del Gobierno no estuviera presente en una sesión de control. Ahora es distinto.

Su protagonismo se mide en los mismos términos, pero en negativo por la investigación del caso Faisán. Un chivatazo a la ETA que ocupa, miércoles tras miércoles, el titular parlamentario del día. Salvo el miércoles que viene. El vicepresidente primero y ministro del Interior ha anunciado que no estará en la sesión de control del próximo día del 23-F. Se lo ha comunicado al Congreso a través de una carta remitida por el secretario de estado de Relaciones con las Cortes, José Luis de Francisco, aunque no explica el motivo de su ausencia ni qué convocatoria le impide asistir. El caso es que no tendrá lugar el ya tradicional rifirrafe con el diputado del PP Ignacio Gil Lázaro.

Tampoco la semana siguiente, ya que se trata de la semana sin pleno del mes, por lo que el vicepresidente primero no se pronunciará sobre el Faisán en sede parlamentaria hasta dentro de tres semanas.

La carta le llegó ayer a las 19:45 horas al grupo parlamentario popular y fuentes del PP aseguran a Libertad Digital que se trata de "una escapada", y bromean con la idea de que será "gripe" u "otra de garaje", en referencia a la escapada de Rubalcaba el día anterior para no responder a las preguntas de los periodistas sobre el chivatazo a ETA.

Comentan desde el PP que en las últimas semanas ven a un Rubalcaba "nervioso, tocado y severamente enfadado". Llama la atención la forma sobre el fondo porque sobre esto último "no contesta". Esta semana ha optado por "contarle una historia sobre ETA" a Gil Lázaro, pero la anterior su estrategia fue la de criticarle por "ir a las tertulias de la televisiones de extrema derecha".

Su tono se ha radicalizado, se le ve nervioso. Y ya nadie habla de él como el sucesor aunque siga en posición de salida. Sin embargo, otros se llevan hoy el titular del día. El mismo que antes de las Navidades le decía eso de "estos todavía no saben el poder que tú tienes". No es otro que José Bono.

Hoy ha sido él el que ha acaparado el interés de Zapatero. Durante una hora y media en el despacho de Bono. No en el de Zapatero, lo que significa que ha sido a petición del Presidente de las Cortes. Con mucho debate sucesorio en los pasillos, se les preguntaba a su salida el contenido de la reunión. "De todo un poco", decía Zapatero que salía del encuentro con gesto serio.

El secretismo ha sido la tónica dominante del encuentro, pero, a falta del contenido, lo relevante es la foto, en la que vuelve a estar José Bono. Se la ha quitado a Rubalcaba. Otra vez. Como en esta misma cena navideña de la APP en la que hablaba del poder de Rubalcaba: "Yo os digo que es liebre eléctrica. Es la liebre que engaña a los perros, que engaña a las otras liebres, finalmente para que corran". Hablaba de Rubalcaba, pero a quien todos miraban era a Bono.

El presidente del Congreso se convirtió entonces en imagen de la noticia. Como hace una semana con su viaje a Guinea. Como hace tres, cuando acaparó a los medios con su anuncio de reformar las pensiones parlamentarias. Como en el Aniversario de la Constitución Española en el Congreso, al centrar su discurso institucional en atacar a los controladores aéreos.

Cuando Zapatero se marchaba del Congreso, Bono se ha acercado a los periodistas: "Hemos hablado de lo que os imagináis", ha dicho y se ha ido. Los que le conocen siempre lo dicen "Bono es así. Insinúa y se va. Nunca lo dirá claramente".

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