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Carrillo pide "medidas de gracia" para los etarras

El viejo líder histórico del PCE ha respondido este martes a las preguntas de los lectores de El Mundo y, de nuevo, ha evitado hablar de Paracuellos.

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A sus 96 años Carrillo ha lanzado un nuevo libro "La difícil reconciliación de los españoles" lo que le ha llevado a participar en un chat con los lectores de El Mundo en el que ha vuelto a desplegar su habitual dialéctica de enfrentamiento en la que la culpa de todo lo malo que ocurre en España la tienen "la derecha" y "la Iglesia", mientras que los males mundiales son achacables a "la política neoconservadora y neoliberal".

Por supuesto, era inevitable que surgiese al menos una pregunta sobre los crímenes de Paracuellos, pregunta a la que Carrillo no se ha dignado a responder: "Eso lo he explicado mil veces. Me duelen los colgajos de explicarlo. No voy a contestarle una vez más".

Además y por si quedase alguna duda en otro momento el viejo líder comunista afirma estar "totalmente" en paz consigo mismo.

Generosidad con ETA

Preguntado por el fin de ETA, Carrillo dijo que "está en las últimas. Y está en las últimas gracias sobre todo a que el pueblo vasco y todos los partidos, incluída la izquiera abertzale, hoy se pronuncian contra el terrorismo. Pienso que si ETA se autodisuelve habrá que ser generosos y habrá que ir hacia medidas de gracia para ayudar a recomponer la reconciliación del pueblo vasco. Sé que decir eso ahora es ir contra sentimientos normales y lógicos de algunas de las familias de las víctimas, pero de lo que se trata es de restablecer la paz en Euskadi. Y ese progreso sería tan considerable, que valdría la pena hacer algún sacrificio por él".

La derecha "medieval"

Como siempre Carrillo no ha perdido la oportunidad de cargar contra sus más destacados demonios como la derecha, a la que critica en varias ocasiones durante el chat y a la que adjudica todos los males que se le ocurren (por ejemplo, la dimisión de Suárez, olvidando la oposición que le hizo el PSOE y los movimientos de barones de UCD que luego acabaron en el PSOE como Fernández Ordóñez).

Y, por supuesto, la Iglesia. Lo mejor es cuando critica a ambos en una única frase: "El cemento que une ideológicamente a la derecha española desde hace siglos es la Iglesia, y la Iglesia imprime a la derecha un carácter más medieval que moderno". Esto hace afirmar al líder comunista que "podemos decir con razones que nuestra derecha no se parece a las derechas europeas normales".

Por el contrario la izquierda y el comunismo no tienen culpa de nada, ni tan siquiera del desastre que en todos los terrenos fue la URSS: "Lo que fracasó en la Unión Soviética no fue el comunismo, que no existió nunca allí, sino un régimen que ya no era exactamente el capitalismo, pero que no era más que una especie de nuevo capitalismo de Estado". De los crímenes en la popria URSS, en China, en Camboya o en la Rumanía de su amigo Ceauşescu.

Dignidad el 23F

Llaman también la atención las pocas frases que dedica el líder comunista al 23F, un acontecimiento que le sorprendió en ese día porque Calvo Sotelo (que iba a ser investido presidente) "era un hombre que por su tradición familiar podía parecer más bien una garantía para la derecha".

La primera impresión de Carrillo en el momento en el que entró Tejero en el hemiciclo "fue la de que esta país no tiene remedio". Afirma además que su siguiente pensamiento fue "no dejarme humillar, portarme dignamente".

Si logró ese propósito o no es algo para la historia, pero la comparación entre su comportamiento y el de Gutiérrez Mellado o el propio Suárez habla por sí misma.

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