(Libertad Digital) Fuentes militares que cita el diario de Pedro J. Ramírez sostienen que el Centro Nacional de Inteligencia había informado al Gobierno de la localización de 20 cohetes tierra-aire, de origen ruso e iraquí, cuando eran transportados desde Irán a esta zona afgana en la que están las tropas españolas. Se trataba de armamento de los narcotraficantes de opio con el que querían "hostigar a los aviones y helicópteros militares extranjeros que sobrevuelan continuamente estas montañas".
En contra de lo difundido por el Gobierno, los servicios secretos advirtieron sobre la "peligrosidad" de la zona por tratarse de la ruta habitual de los contrabandistas de droga "con capacidad de fuego antiaéreo para poder derribar cualquier aparato que les sobrevuele a menos de 1.500 metros de altura".
Zona amiga
Este informe del CNI fue ignorado el pasado martes por el ministro Bono. Entonces dijo que "los informes de la Inteligencia no sitúan en la zona población hostil alguna, sino al revés, personal amigo. En esta región no existe rechazo a los militares españoles, sino todo lo contrario: aplauden su labor".
El Mundo desvela otro dato que contradice lo mantenido por el titular de Defensa: "la Fuerza de Intervención Rápida que se desplazó inmediatamente a la zona del siniestro para proteger a sus compañeros heridos del otro helicóptero y los restos del aparato siniestrado fue apedreada por la población civil".
Hace dos meses fueron atacados con balas trazadoras dos helicópteros españoles del Servicio de Búsqueda y Salvamento que acudieron a rescatar a un miembro herido de una ONG extranjera. En diciembre pasado, un avión Casa-235, de fabricación española y alquilado al Gobierno estadounidense, sufrió un accidente. La versión oficial sostiene que se debió a causas atmosféricas, pero fuentes militares españolas aseguraron que el avión fue derribado por un misil Stinger cuando transportaba a un grupo de funcionarios de la CIA, según recoge el diario.
Vuelo táctico ante una amenaza
En El País, el teniente Navarro, que viajaba en el segundo aparato, explica que el día del siniestro había viento de cola, pero de sus palabras no se puede desprender que las condiciones atmosféricas fueran especialmente adversas: "Al sur de Herat siempre había viento. Desde que llegamos, en mayo, soplaba viento del norte". Ese día eran "de moderados a fuertes".
Al ver que el otro helicóptero desciende, se le pierde vista e instantes después se aprecia una columna de humo, el teniente explica que su piloto hace una maniobra de esquiva". El periodista pregunta: "¿Piensa que el otro helicóptero ha sido atacado?" Y responde: "Pienso que ha pasado algo". "Pero ustedes van en vuelo táctico precisamente porque temen que pueda producirse un ataque", le interroga. "¡Claro! Gira a la izquierda porque, si hay algún tipo de amenaza, está a la derecha".
