Cabe recordar que las autoridades rusas no han presentado hasta ahora su versión de la tragedia del “Kursk”. Se especula con un posible choque con un “objeto” desconocido en el mar, o hasta con un “ataque enemigo” (por supuesto, de Estados Unidos o de la OTAN) contra el submarino. Se habla también de un posible fallo técnico “casual”, pero nunca se dan detalles ni explicaciones.
Según los observadores, esta “discreción” a la hora de informar a la opinión pública nacional e internacional se debe a la vieja tradición bolchevique de no asumir fallos ni responsabilidades. Los dirigentes rusos, tanto soviéticos como post-comunistas, nunca han reconocido sus errores técnicos, ni humanos, especialmente en los asuntos militares.
Al parecer, el Kremlin considera que estos fallos atentan contra la imagen de Rusia en el mundo. Así, el caso del “Kursk” sigue rodeado por el secretismo oficial.
En cuanto al prestigioso periódico de oposición, GRANI.ru, tiene un interés especial para investigar el caso. El periódico es muy crítico con el poder del presidente Vladímir Putin. Pertenece a Boris Bierezovski, uno de los enemigos declarados de Putin y de su política de restauración de un sistema totalitario en Rusia.
En un comentario sobre la tragedia del “Kursk”, el diario electrónico dice, y con bastante razón, que las autoridades rusas piensan, “igual que en los tiempos soviéticos, que la mentira es el mejor instrumento para gobernar”.

La política de las mentiras
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