Las alemanas empiezan a estar de suerte. Esta semana el Ministerio alemán de Asuntos de la Mujer ha puesto en marcha una gran campaña publicitaria destinada a promocionar la baja por paternidad. Sí, han leído bien. Con el reciente desciframiento de las secuencias del genoma humano todo esto puede sonar al non plus ultra en biomedicina. Nada más lejos de la realidad, porque si los hombres realmente pudiesen gestar bebés en su seno..., otro gallo cantaría.
No, los tiros van por otro lado. El propósito de la campaña es concienciar a los papás de que también pueden ser ellos quienes se acojan a la baja de tres años (distribuibles en un periodo de hasta ocho años), o cambiar a un empleo de jornada parcial. La condición es que la empresa tenga más de 15 empleados.
Normalizar socialmente la baja por paternidad no es tarea fácil. Los cinco millones de marcos (unos 412.000 millones de pesetas) que el ministerio alemán ha invertido en la campaña para spots y anuncios publicitarios en revistas, cine y televisión demuestra que la normalización de la baja por paternidad aún está en sus albores. Algunos consorcios alemanes como Telekom, Volkswagen o Commerzbank están a favor de la iniciativa. No obstante, se desconoce si su apoyo pretende fomentar la igualdad de sexos o si es que se ha reconocido que los empleados a jornada parcial trabajan más para cubrir sus mínimos.
No dejan de sorprender las cifras referentes a la familia que se barajan en Alemania, siendo éste uno de los países más ricos de Europa. Menos del 5% de los niños menores de tres años encuentra plaza en una guardería. Sólo la mitad de las 400.000 madres de niños de hasta tres años pueden recuperar sus antiguos puestos de trabajo durante ese periodo, de las que sólo el 6% trabaja a jornada completa. De las madres de niños en edades comprendidas entre los 6 y los 14 años, sólo el 18% trabaja a jornada completa.
Mientras el Estado, sea del país que sea, no compense las desigualdades sociales que surgen de la diferencia biológica entre hombres y mujeres, no habrá plena igualdad de oportunidades. Acogerse a la baja por paternidad no debe deteriorar la imagen o carrera de los hombres. El hecho de que muchos maridos ganen más que sus mujeres no es motivo suficiente para que se establezcan roles fijos: la mamá en casa y el papá en el trabajo. La maternidad no debe alejar a las mujeres de la vida profesional y la profesión no debe excluir a los hombres de sus responsabilidades domésticas.
Ver crecer a los hijos es una experiencia reservada, por ahora, casi exclusivamente a las mujeres. Es de esperar que pronto también ellos se darán cuenta de lo que se pierden y estarán más dispuestos a compartir hogar y profesión con ellas.

Baja por paternidad
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