Menú

Silencio, por favor

En sus esfuerzos por conseguir el retorno de los 24 tripulantes del avión norteamericano, el presidente Bush ha conseguido la colaboración de 535 legisladores que le han hecho el favor de marcharse de vacaciones.

Los 435 congresistas de la Cámara de Representantes y los 100 senadores, aficionados a actuar como ministros de Exteriores, se han tomado los quince días de descanso en torno a la Semana Santa y, con ello, han dejado de hacer declaraciones en el hemiciclo, de proponer sanciones y de llamar rehenes a los tripulantes. Con ello, ni interfieren en las negociaciones con la China ni inflaman los ánimos en Estados Unidos.

Este domingo, el vicepresidente Cheney prácticamente imploró a la prensa que se modere a la hora de criticar a la China y de deplorar la situación en que se hallan los tripulantes, para que la Casa Blanca pueda desarrollar una diplomacia discreta "entre bastidores", como este lunes la definió el propio Bush en declaraciones a la prensa.

Si Washington trata con guantes a Pekín, Bush sigue compensando esta moderación con advertencias del riesgo que la situación supone para las relaciones bilaterales, algo que hace tanto para enviar un mensaje a la China, como para consumo interno norteamericano.

Este domingo, fue el secretario de Estado Colin Powell quien advirtió de las consecuencias que puede tener para las relaciones comerciales y dijo que algunos empresarios ya le han dicho que se replantean si seguir comprando de la China. Bush hizo otro tanto en sus declaraciones de este lunes, cuando dijo que "cuanto más se prolongue la situación, más riesgo hay para nuestras relaciones", pero tuvo buen cuidado en no decir que las relaciones hayan empeorado ya o que las tensiones sean irreversibles.

Servicios

  • Radarbot
  • Curso
  • Inversión
  • Securitas
  • Buena Vida
  • Reloj