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La muerte, de estreno

Varios estados norteamericanos ejecutan a delincuentes todos los años y sus muertes no tienen más que una breve mención en algunos medios informativos, pero la ejecución, este lunes a las dos de la tarde, de Timothy McVeigh ha reunido en Terre Haute a 1400 periodistas de todo el mundo.

La diferencia, aparte del monumental crimen por el que se le ha condenado, el peor atentado terrorista en suelo americano que costó la vida a 168 personas, es que McVeigh recibe la primera sentencia de muerte federal en 38 años.

Para ejecutarlo, el gobierno federal estrena la prisión de Terre Haute, en el estado de Indiana. Es la única preparada para estas sentencias federales, con una celda contigua a la sala de ejecuciones y otras dependencias en que funcionarios, amigos, familiares y periodistas pueden ver la muerte por grupos separados.

Tendrán la ocasión de oir a McVeigh pronunciar las últimas palabras ya atado a la mesa de ejecuciones y conectado a los tubos que le inyectarán una substancia para dejarlo inconsciente y otras dos que paralizarán los pulmones y el corazón.

McVeigh, de 33 años, condecorado por su actuación como infante de marina, considera el atentado de Oklahoma como una "acción militar" y, aunque lamenta la trágica muerte de las víctimas de su atentado, las considera "un mal necesario", el "daño colateral" de una campaña militar, en este caso, contra el "opresor" gobierno norteamericano.

La gente que ha hablado con él en los últimos tiempos dice que está satisfecho porque su proceso ha puesto de relieve los errores del gobierno, concretamente el hecho de que el FBI no presentase a tiempo 4400 documentos relacionados con el atentado, pero si pudiera escuchar los comentarios frente a la prisión, tal vez quedaría decepcionado: no es en la supuesta inoperancia del gobierno en lo que se fija la gente, sino en la pena de muerte. Especialmente en el extranjero.

En EEUU es una sentencia relativamente "popular", con el apoyo de cerca de los dos tercios de la población. Naturalmente, los que se oponen son mucho más visibles, pero ni siquiera estos dominan el escenario en Terre Haute donde la policía ha separado cuidadosamente las áreas para los manifestantes a favor y en contra.

Irónicamente, el error del FBI ha ido contra los deseos de McVeigh: la ejecución, prevista para el 16 de mayo, se aplazó para estudiar los documentos y muchos manifestantes no han podido cambiar sus planes, gastarse el dinero en un segundo viaje o pedir vacaciones por segunda vez en tan poco tiempo.

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