Las cosas como son. Y hoy es justo reconocer los méritos de cada uno. La organización material de la visita del presidente Bush a España ha sido perfecta. Semanas atrás, José María Aznar dio la orden: “¡Todo tiene que salir a la perfección!”. Desde ese mismo momento, la maquinaria monclovita se puso en marcha y el resultado, en lo material, ha sido bueno.
La visita a Quintos de Mora, el conocido “rancho” de los Aznar y la posterior rueda de prensa en los jardines de La Moncloa han tenido el aspecto estético del mimo, de lo cuidado hasta el extremo. Hemos asistido, no hay duda, a una visita, la del presidente de los Estados Unidos, pensada y diseñada para el impacto mediático. Imágenes y gestos que, como una avalancha permanente, han llenado un intenso día informativo. Al final, la rueda de prensa conjunta se ha convertido en un examen complicado e importante, pero no imprescindible para aprobar el curso.
En este caso, primaban más otras cosas. Lo importante ha sido el paseo por los parajes toledanos, el chapurreo idiomático de los dos presidentes, los colores veraniegos del jardín de La Moncloa, el carácter informal del encuentro o el golpe de efecto de una buena sintonía personal entre Aznar y Bush.
La estrategia política ha sido clara: cuando lo importante es la imagen, los contenidos se convierten en un escollo a sortear con la mejor habilidad posible. La visita ha terminado y La Moncloa ha alcanzado sus objetivos: buena atención, mejor catering y exquisita actitud del anfitrión. ¿Y los contenidos?, preguntan algunos ingenuamente. Ahora no es el momento de complicarse la vida, responden otros. Es momento de disfrutar.

Una visita mediática
Servicios
- Radarbot
- Curso
- Inversión
- Securitas
- Buena Vida
- Reloj Durcal