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Los disparates de Monsieur Chirac

Algunos franceses se quejan de que, a veces, no entienden lo que quiere decir su presidente. Nosotros tampoco, especialmente ahora, cuando monsieur Chirac se encuentra en Rusia, donde mantiene un largo y amistoso diálogo con su colega ruso, Vladímir Putin. Una diálogo normal y corriente, si tomamos en cuenta que Francia siempre ha tenido muy buenas relaciones con Moscú, tanto a nivel político como económico.

Lo que no se entiende son algunas intervenciones públicas del mandatario francés. Por ejemplo, en su discurso ante los profesores y estudiantes de la Universidad Lomonósov de Moscú. En Occidente reina un “absoluto optimismo” respecto a las perspectivas de Rusia, dijo Chirac. “Sólo podemos envidiar el crecimiento económico de vuestra gran nación”.

¿Está bromeando el presidente o de esta manera quiere hacer amigos en el Kremlin? Nos parece un poco fuerte hablar del “crecimiento económico” en un país en ruinas, hundido en la miseria más absoluta, paralizado por las mafias y la corrupción, con fábricas paradas y campos de cultivo abandonados. Tampoco es un secreto que algunas estadísticas optimistas sobre Rusia son producto del aparato propagandístico del Kremlin que las saca a la hora de pedir créditos extranjeros.

El presidente Chirac ha hecho también un corto resumen histórico de Rusia diciendo que el antiguo mandatario de este país, Borís Yeltsin, “abrió el camino hacia la democracia” y que Putin “la lleva por el camino de las reformas”. Estaremos de acuerdo con el presidente si aceptamos que asaltar el parlamento con tanques en 1993 es “democracia”, que falsificar los resultados de las elecciones en 1996 de la forma más descarada es “democracia”, que practicar el genocidio del pueblo chechenos en 1994 y en 1999 es también “democracia”. Por supuesto, crear en el país un sistema corrupto y dejar a su familia robar de los fondos del Estado será también “democracia”. Los siete millones de rusos que murieron prematuramente por desnutrición y por la proliferación de enfermedades desde que Yeltsin asumió el poder son, sin duda, otro síntoma de esta “democracia”.

En cuanto a Putin, sus “reformas” han consistido, hasta el momento, en cambiar a los hombres de Yeltsin por los suyos para reforzar su poder personal, así como fomentar el nacionalismo y el militarismo.

Para ser objetivos, debemos añadir que en el discurso del presidente Chirac hubo una frase que compartimos plenamente. “No hay nada que pueda parar la voluntad de los dirigentes rusos”, dijo el presidentec. Es cierto y es verdad. En su deseo por crear un fuerte poder autoritario no hay nada ni nadie que pueda parar a los actuales inquilinos del Kremlin.

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