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El peor ganado del mundo

Lleno en Pamplona para la última de la Feria de San Fermín. Se lidiaron 6 toros de Miura, desiguales de presentación, terriblemente mansos y deslucidos.

E. López “Zotoluco”. Estocada (oreja y vuelta). En el cuarto, tres pinchazos y estocada (silencio). En el sexto, estocada y dos descabellos (oreja, vuelta al ruedo y salida en hombros)
Juan José Padilla. Resultó cogido al estoquear al primero de su lote.
A. Pérez “El Renco”. Tres pinchazos, media estocada, otros dos pinchazos y media estocada y descabello (silencio). Dos pinchazos, media estocada y dos descabellos (silencio)

Mucha tensión había en el ambiente al comienzo del festejo por los silbidos de algunos hijos de mala madre durane el minuto de silencio que se guardó por la última víctima de ETA. Afortunadamente la mayor parte de la plaza estaba llena de pamploneses de bien que pusieron en su sitio a los simpatizantes de los asesinos.

Pa habernos matao, Zotoluco. Cómo le pasó de cerca al azteca el pitón izquierdo del enorme toro de Miura cuando le recibió con una larga cambiada, el susto fue descomunal. El comienzo fue toda una declaración de intenciones y toda la labor del toreo se desarrolló en la misma línea de valentía. En los medios y de rodillas comenzó su faena de muleta y se fajó como un tío con el morlaco. Muy firme, templó, con cierto buen aire en algunas series, la descompuesta embestida del burel y entró a matar más derecho que una vela. Justo el premio de la oreja para el valor de este torero. Absolutamente nada lucido pudo hacer el Zotoluco con el cuarto, lo más manso que ha salido por los chiqueros pamploneses en toda la feria. Intentó torearlo el azteca pero el animal pegaba auténticos regates cuando se le presentaba la muleta. A por todas salió Zotoluco en el sexto consciente de que una oreja le abría la puerta grande. No colaboró el toraco de Miura con el mexicano en busca del triunfo pero, con maestría sometió el diestro la violencia del burel, consiguiendo buenas series de muletazos, largos y templados. Se tiró a matar con mucha verdad y cobró un estoconazo que le valió para la oreja y la gloria de la puerta grande.

De espeluznante forma resultó cogido Juan José Padilla al entrar a matar al segundo del festejo. Entró el de Jerez muy derecho y le cazó de pleno en el cuello el derrote del miura, inconsciente le llevaron a la enfermería, esperamos que no sea grave. Había estado Padilla muy motivado con este toro, banderilleando con espectacularidad y arrimándose como un león con la muleta. El morlaco tenía el defecto de no humillar y pegaba continuos tornillazos y Padilla realizó una labor poderosa, cosiguiendo alguna serie ligada por el pitón derecho que caló en los tendidos.

Debutaba El Renco en Pamplona y lo hacía nada menos que con los Miura, menuda papeleta para el joven torero. Su primer enemigo, en la línea de los anteriores iba con la cabeza por las nubes y embestía sin parar de lanzar derrotes. Estuvo aseado El Renco con el toro, firme a pesar de la mala condición del animal, pero se complicó la vida con los aceros. Hasta siete veces entró a matar de fea manera el alicantino y ninguna consiguió dejar ni media estocada. Más de un metro de pitón a pitón tenía el miura que salió en quinto lugar. Menos mal que –aunque no sirvió– no tuvo tan mala condición como sus hermanos y dejaba estar a El Renco. Otra vez falló estrepitosamente con los aceros el alicantino y el público, generoso, lejos de censurarle le tributó unas palmas de ánimo.

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