Flaco favor les han hecho a los ministros Rato y Montoro con la fórmula a su medida para comparecer ante la comisión de investigación de Gescartera. O flaco favor se han hecho ellos al permitir o provocar ese favoritismo. Las dudas acumuladas hasta ahora sobre la gestión de ambos, no hacen sino aumentar. Si nada hay, nada debió de cambiarse para ellos.
En las 20 sesiones de comisión se han conocido irregularidades en un órgano como la CNMV, nombramientos erróneos, amiguismos y favoritismos, regalos millonarios, trapicheos de altos cargos, mentiras y falsedades, e incluso la relación entre el banco que blanqueaba el dinero de Gescartera y una empresa familiar de Rodrigo Rato. Pero, aunque todo ello sea motivo suficiente para que se tambalee quien ostenta la máxima responsabilidad de los correspondientes departamentos, nada se ha movido. Nadie ha asumido su, al menos, falta de celo en sus funciones.
Seguimos sin saber qué pasó realmente en Gescartera, y hasta dónde llega la implicación de miembros de la Administración. Seguimos esperando las explicaciones del Sr. Rato y del Sr. Montoro. Este lunes es la cita. La parafernalia con la que se ha preparado refleja una vez más el nerviosismo del Gobierno y la falta de voluntad de aclarar este vergonzante asunto. Habrá que estar atentos a las imágenes. Seguro. ¿Se imaginan ustedes al responsable socialista lanzando una batería de preguntas directas y concretas sobre los ministros y tras cada una de ellas un silencio? Imagen demoledora.

Continúa el baile de máscaras
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