Menú

El grato huésped Karzai

La visita a Washington de Hamid Karzai ha sido tan grata para el jefe del gobierno afgano como para el presidente Bush. Uno pide y el otro da, pero ambos tienen buenos motivos para estar mutuamente agradecidos.

Las razones de Karzai son evidentes, el prestigio del apoyo norteamericano le refuerza en su frágil posición al frente de una serie de caciques sin más fidelidad que la de sus intereses particulares. Las promesas de ayuda militar abren una ligera esperanza de convertir las tribus afganas en algo que se parezca a un país, mientras que las donaciones económicas le dan mayor atractivo ante sus compatriotas.

En el caso de Bush, la insistencia del líder afgano en tener una presencia militar norteamericana ha de ser como un bálsamo para un presidente que no para de recibir las habituales condenas de “imperialista”, no solo de sus enemigos, sino incluso de sus amigos y aliados, ante la evidencia de que no es lo mismo ser preso en Guantánamo que turista en Varadero.

Aunque Bush cabalga en una gigantesca ola de popularidad dentro de EEUU, no le sobrará tener a Karzai en la galería de invitados del Congreso cuando esta madrugada pronuncie el discurso del estado de la Unión y pueda presentar al país una prueba palpable del éxito de su lucha contra el terrorismo. Las buenas migas con Karzai han de ser, además, puro ácido en las heridas de Al Qaeda y un buen apoyo para mantener la difícil coalición internacional contra el terrorismo.

Servicios

  • Radarbot
  • Curso
  • Inversión
  • Securitas
  • Buena Vida
  • Reloj