Con cara de pocos amigos, el presidente Aznar ha soportado una broma del primer ministro húngaro, Viktor Orban, durante la rueda de prensa que los dos políticos han ofrecido en Budapest. El Jefe del Gobierno húngaro, ante la avalancha de preguntas que José Maria Aznar estaba recibiendo de la prensa española sobre temas de política nacional, ha exclamado: “Ya veo que en España, no todo es de color de rosa”. Una broma que, desde luego, no le ha gustado absolutamente nada al presidente del Gobierno español, más amigo de que en estas visitas al exterior las cuestiones domésticas se queden aparcadas.
Lo hemos comentado muchas veces, Aznar es un hombre parco y poco amigo de exteriorizar sentimientos, pero cuando esta enfadado no lo puede ocultar. Y en esta ocasión no parece que estuviera muy cómodo con la larga lista de preguntas que le ha hecho la prensa española. El Pacto Antiterrorista, la posición del PSOE con el PNV o la ficticia visita de González a Marruecos son algunos ejemplos de ello. De hecho, el propio presidente Aznar ha sido quien ha dado por terminada la rueda de prensa, cuando lo habitual es que el primer ministro anfitrión sea quien cierre el turno de preguntas.
Aznar no está contento. El presidente del Gobierno español no está satisfecho de cómo está saliendo la Presidencia de la Unión Europea. En Moncloa pretendían que durante estos seis meses se viviera una especial tregua informativa donde todos los medios de comunicación habláramos de las maravillas de España, de su Presidencia de turno y de su Gobierno. Nada mas lejos de la realidad. La vida sigue y las cosas hay que contarlas. Incluidas las meteduras de pata del Ejecutivo, y muy especialmente de su aparato de política informativa. El presidente no puede pretender vivir en otro mundo durante seis meses como si las cosas que ocurren en la política diaria de nuestro país no tuvieran mayor relevancia. Durante estos meses, la política comunitaria es prioritaria para el Ejecutivo español, pero no puede ser que lo demás desaparezca del mapa.
Además, detrás de la seriedad de Aznar hay que buscar y descubrir algo más. Tras su frialdad se vislumbra que no está contento con lo sucedido en torno a la polémica marroquí de Felipe González. Puede ser que no tome medidas en los próximos días, pero este tipo de episodios Aznar los archiva y, en su momento, pasa factura. Es curioso cómo algunos de los ministros protagonistas de la historia están pregonando a los cuatro vientos que el presidente está al corriente de lo ocurrido y que se encuentra tranquilo. Demasiada insistencia en el estado de ánimo del presidente Aznar, cuando a la hora de la verdad y en público no está mostrando su cara mas amable.
Las dimisiones y ceses en los gobiernos de Aznar se cuecen a fuego lento. Baste con recordar el adiós de Miguel Ángel Rodríguez. Con el tiempo, nos enteramos de que aquella salida, aparentemente precipitada, se había hablado y pactado un tiempo antes. Aznar no ofrece trofeos al enemigo, pero tampoco permite errores de bulto entre los suyos. Los gestos y la seriedad de Aznar deben ponernos en alerta. El presidente del Gobierno no va a dejar que los errores de la semana pasada se vuelvan a repetir. Y es que, aunque algunos políticos poco realistas se empeñen, en efecto “no todo es de color de rosa”.
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